Aunque se resistan a entregar el poder, es un hecho que lo deben hacer, el pueblo se pronunció soberanamente sin lugar a duda, validado por las autoridades electorales y la comunidad internacional. No más pataletas, se acabó la guachafita.
Tamaña diferencia vemos a vuelo de pájaro, la calidad del gabinete que acompañará en el inicio del mandato del tigre, con los personajes que durante cuatro años fueron los ministros del señor Petro, sin calidades humanas, sin experiencia administrativa, incluso sin fuertes estudios académicos, con contadas excepciones fue un verdadero circo, representando su función principal especialmente en los Consejos de Gobierno.
Por supuesto que dentro de las pataletas del gobierno se ha generado una investigación exhaustiva del pasado de los designados, incluso del mismo elegido, con miras a descalificarlos.
A propósito, si la desobediencia civil imperará en todos los ámbitos como lo viene proponiendo el señor Cepeda, no debe obedecer la resolución del Consejo Nacional Electoral que proclamó la elección del señor de la Espriella y no aceptar que quedó segundo en la elección y por lo tanto no tomar posesión tanto en el senado como en la cámara como lo manda el Estatuto de la Oposición.
Como la estrategia del caracol película del cineasta Sergio Cabrera de 1.993, el gobierno se está dando a la tarea de desmantelar la casa (los bienes del Estado) arrasando a través de contratos billonarios de última hora sin una pizca de delicadeza en los ministerios e instituciones oficiales y como en la película dejarán el mensaje para Abelardo: “Ahí tiene su HP casa pintada”.
Sin contemplaciones, no como en el pasado que la derecha exclusivamente ha gobernado el país y entre gobierno y gobierno se taparon sus pilatunas, una especie de pacto de no agresión, ahora si exigimos que haya claridad y se destapen todas, absolutamente todas las irregularidades cometidas por la izquierda parodiando los cuatro pilares de la justicia transicional: “verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición”.
Como analizamos el futuro del señor Petro, nada halagüeño, debe estar tramitando asilo político en uno de sus países amigos comunistoides, más ahora que el gobierno de EE.UU, viene ofreciendo un irrestricto respaldo al nuevo gobierno elegido democráticamente en cabeza del señor Abelardo de la Espriella.
Señor Petro, “Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien”.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .
