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Cúcuta: 293 años de nobleza, valor y lealtad
Después del terremoto de 1875, el Concejo encargó el trazado de la nueva ciudad a un ingeniero venezolano, Francisco de Paula Andrade Troconis.
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Lunes, 28 de Septiembre de 2026

Cúcuta llega a sus 293 años con una historia que es el punto de partida para tomar decisiones urgentes sobre la frontera, el comercio y la confianza en la ciudad.

Después del terremoto de 1875, el Concejo encargó el trazado de la nueva ciudad a un ingeniero venezolano, Francisco de Paula Andrade Troconis. De sus planos salieron las calles anchas y arborizadas que la identifican.

Los comerciantes, desde el Club del mismo nombre, promovieron el Ferrocarril de Cúcuta con su propio capital, y hacia 1888 el tren empezó a integrarse al corredor comercial que conectaba a Cúcuta con la ruta hacia Maracaibo. Le apostaron a la ciudad en los momentos más difíciles. A ellos se les conoce como la generación del terremoto, y con su empeño hicieron honor al título que Carlos IV le había concedido a la villa por cédula real en 1792: Muy Noble, Valerosa y Leal.

Ese carácter tenía raíces antiguas. En 1733, doña Juana Rangel de Cuéllar donó las tierras sobre las que se consolidó la parroquia que dio origen a la ciudad. En 1821 sesionó en Villa del Rosario el Congreso que expidió la primera Constitución de la República, y en 1835 se documenta la exportación de los primeros sacos de café producidos en la zona oriental desde la aduana de Cúcuta, asociados a la tradición cafetera de Salazar de las Palmas.

La historia demuestra que Cúcuta ha sabido levantarse cuando la economía o la política la ponen a prueba. Por eso, al cumplir 293 años, es importante preguntarnos qué decisiones necesitamos tomar para que esa herencia vuelva a sentirse en la vida cotidiana de la ciudad.

Hoy las circunstancias son distintas, pero ser frontera sigue siendo nuestra mayor ventaja. A pesar de los problemas de seguridad, de las barreras que enfrentan muchos visitantes venezolanos para ingresar con sus vehículos y de la revaluación del peso, Cúcuta tiene el potencial de atraer a miles de compradores, turistas y empresarios del país vecino.

Ante estos retos, el Gobierno nacional podría adoptar dos medidas de urgencia. La primera es habilitar, a través de La Previsora, la venta de SOAT por días en los pasos de frontera, de modo que los vehículos venezolanos puedan circular asegurados y sin trámites innecesarios. La segunda es ajustar la devolución del IVA a turistas extranjeros para quienes cruzan, compran y regresan el mismo día, mediante máquinas que hagan el trámite más ágil. Sin una reforma legislativa, esta medida podría acercar a Cúcuta a las ventajas de un puerto libre para los compradores venezolanos.

A los cucuteños nos corresponde también cuidar la reputación de la ciudad. Hablar con franqueza de nuestros problemas, empezando por la seguridad, es indispensable, porque lo que no se reconoce difícilmente se soluciona. Pero una ciudad que solo se narra desde la crisis termina ocultando lo que funciona, y quien la mira desde afuera recibe una imagen incompleta.

Las cifras recientes muestran avances. En 2024, Norte de Santander superó el promedio nacional en las pruebas Saber 11, con 262 puntos frente a 260 del país. Y, de acuerdo con la serie oficial de pobreza multidimensional del DANE, el departamento registra una reducción importante de este indicador en los últimos años. Detrás de esas cifras hay miles de personas que le apuestan a la ciudad.

Ese esfuerzo necesita una ciudad que lo acompañe, con trámites sencillos, reglas claras y oportunidades de trabajo formal para los jóvenes que se forman aquí. También necesita que quienes nos fuimos, por una u otra razón, pensemos en volver con lo que aprendimos afuera.

En 1875 sobraban razones para irse y aquella generación decidió quedarse a reconstruir la ciudad. Hoy también tenemos inquietudes, pero hay más razones para apostar por Cúcuta: la nobleza para recibir a quien llega, el valor para enfrentar las dificultades y la lealtad de no abandonarla, para seguir construyendo un hogar tanto para quienes nacimos aquí como para quienes encontraron en esta ciudad su mejor lugar para vivir.


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