El Museo Nacional de Colombia, el más importante del país y uno de los más antiguos de América, fue creado por Ley del 28 de julio de 1823 por iniciativa del Libertador Simón Bolívar. El magnífico edificio donde funciona hoy el Museo fue la prisión más grande del país, diseñada por el arquitecto danés Thomas Reed en 1850 y construida años después, en 1872, con la estructura de un “panóptico” para tener una visual general del interior desde los diversos pisos mediante grandes aberturas enrejadas en la mitad de los amplios corredores.Por ello, a muchas prisiones en Colombia se les llamaba panópticos.
En 1946 dejó de ser una cárcel cuando se edificó La Picota en Bogotá, y el 2 de mayo de 1948 el Museo abrió al público con "tres museos nacionales": en la primera planta el "Museo Arqueológico y Etnográfico", en la segunda el "Museo Histórico" y, en la tercera, el "Museo de Bellas Artes".
En los años 1976 y 1977, el edificio fue parcialmente restaurado y las salas de exposición permanentes se reestructuraron según criterios educativos y un diseño museográfico contemporáneo. El mismo proceso se siguió en 1980 para acomodar las colecciones de arqueología y etnografía. El museo divide su colección en cuatro categorías principales: arqueología, arte, etnografía e historia social.
Durante las últimas décadas, la recopilación de cultura material ha dejado de ser un objetivo fundamental y la adquisición de nuevas piezas es cada vez menor, entre otras causas, por las nuevas técnicas de registro de información que permiten otras formas de revisar en contexto los objetos utilizados por las comunidades indígenas y afrocolombianas contemporáneas.
En la década de 1940 aumentó el interés por el estudio y apoyo a las comunidades indígenas gracias a la fundación de los Institutos Indigenista y Etnológico Nacional, y especialmente bajo la dirección del gran investigador francés Paul Irvetse llevaron a cabo expediciones que cubrieron gran parte del territorio nacional. Uno de sus objetivos era recopilar piezas para enriquecer las colecciones que reflejaran la tecnología y la cultura material de esa época.
En cuanto a documentos históricos se hace un riguroso examen para adquirirlos y exhibirlos, en varios casos provenientes de connotados intelectuales como el doctor Eduardo Santos o Enrique Mutis Dávila que donó documentos clasificados del Sabio Muis. O del Congreso de Colombia que ordenó exhibir en el Museo la corona que la población de Cuzco impuso a Bolívar.
Es cierto que las órdenes impartidas recientemente por el presidente De La Espriella en un arranque de inconformidad no se ajustan a un procedimiento reposado para el desmonte de piezas. Pero cabe preguntarse cuáles fueron el procedimiento curatorial y la investigación histórica que adelantaron los directores del Museo y el Ministerio de Cultura anteriores para instalar unas piezas de dudosa importancia y criticadas por diversos ciudadanos. ¿Es una exposición temporal o hace parte de la colección permanente?
Además, una de las funciones primordiales del Museo Nacional que es ejecutar el Programa de Fortalecimiento de Museos, así como la celebración de Convenios con entidades museales por parte del Ministerio de Cultura no se volvieron a ver. El olvidodel gobierno pasado de los museos locales fue dramático.
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