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Plano público | Narrativa tejida con mentiras
La subestimación de la ética en el ejercicio de los asuntos públicos por parte de algunos sectores políticos los ha llevado a recurrir a la mentira en la narrativa que sustenta sus actos.
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Domingo, 27 de Septiembre de 2026

La subestimación de la ética en el ejercicio de los asuntos públicos por parte de algunos sectores políticos los ha llevado a recurrir a la mentira en la narrativa que sustenta sus actos. Propagan versiones falsas. Estigmatizan a sus contrarios como si se tratara de una agresión personal. Se aferran a la repetición de lo que dicen con la intención de convertir la falsedad en verdad,  a la medida de su falacia. Y justifican los males que generan con semejante conducta. Es una práctica aplicada a los asuntos oficiales con efectos siempre negativos sobre el conjunto de la comunidad.

La recurrencia de la mentira se da en hechos de especial importancia. La ejecución extrajudicial de jóvenes que cayeron en la cacería promovida por los propios mandos militares, presentados como alzados en armas y abatidos en combate, es uno de los capítulos más sombríos de esa trampa brutal. Las sindicaciones contra Iván Cepeda, que lo presentan como activista de las Farc o vinculado a las mafias del narcotráfico, son otra perversión acuñada para hacer daño. Igual énfasis en la distorsión tienen las críticas de los dirigentes del Centro Democrático contra sus adversarios alineados con la izquierda.Son narrativas que destilan ánimo  revanchista, odio o sectarismo.

Ocurre lo mismo con el llamado Libro de la verdad, que contiene una especie de balance del gobierno de Gustavo Petro, escrito bajo el dictado del hoy presidente Abelardo de la Espriella. Toda su información está amañada a favor de la visión de los declarados enemigos del progresismo del cuatrienio pasado.

Y así sucesivamente. Cuánto dicen carece de contexto para darle vuelo a ese amasijo de errores.

Ahora mismo es frecuente que salte la liebre de la mentira en la información oficial con la que se presentan las acciones del Gobierno contra los grupos de alzados en armas de diferentes estructuras. Y son tan frágiles los reportes divulgados que se desbaratan en poco tiempo.

Con respecto a la situación en Santa Marta por el paro armado ordenado por el grupo paramilitar denominado Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), también conocido como Los Pachenca, la fuente oficial distorsionó la presentación de la realidad predominante. Se quiso hacer creer que la normalidad se había recuperado, pese a que la turbulencia alcanzaba niveles elevados.

Otra reciente salida mentirosa del gobierno fue el discurso de De la Espriella, leído la semana pasada en la Asamblea General de la ONU por el vicepresidente José Manuel Restrepo. Se convoca al mundo a la lucha contra el terrorismo, a pesar de que Colombia respalda el genocidio de Israel en Gaza y tiene como amigo al promotor de ese crimen, el primer ministro Benjamín Netanyahu.

El inventario de mentiras en Colombia está bien surtido. Se engaña cuando se predica la defensa de la democracia  y se hace todo lo contrario. Y abundan las contradicciones respecto de los derechos ciudadanos y de la soberanía nacional.

Toda esa hojarasca de engaño acumulada en los escenarios de la política nacional es una barrera que afecta el engranaje institucional de la nación. Le resta dinamismo al desarrollo del país y degrada la política.

Puntada

No hay que olvidarse del páramo de Santurbán. No faltan los codiciosos asechos que buscan apoderarse de ese pulmón natural en detrimento del interés colectivo.

ciceronflorezm@gmail.com


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