Mi vecino de columna, que es liberal y zurdo, me obligó a repasar mis textos para enseñar historia constitucional colombiana, pues en el recinto del Concejo Municipal afirmó que es la indiferencia de la comunidad la que mata la ley.
La realidad es que el prurito nuestro de incumplir y violarla adentro de las mismas instituciones, es tan viejo, como el modo de “andar a pie”.
La frase nos llegó en 1500, en pleno Virreinato de Nueva Granada, y tiempos de las leyes de Burgos y las nuevas Indias, cuando los criollos iberoamericanos rechazaban las órdenes del monarca por injustas, previo un beso al texto de la cédula real y así nació el recurso de súplica. Así que, no se torture compilando “Acuerdos Municipales, pues no logra nada.
No es la indiferencia, sino que ante la proliferación de repetitivas normas inanes, desde tiempos inmemoriales autorizan compilaciones que técnica y jurídicamente quedan mal hechas. Maña vieja no es resabio decimos los viejos, y además, maña universal. No olvidemos que toda la evolución institucional colombiana ha sido de facto, e impuesta a la brava y por causa del “se obedece pero no se cumple”.
Y Cúcuta no se sustrajo a la anarquía del incumplimiento. Miren. Fuimos una simple hacienda en el virreinato, luego pasamos a parroquia en 1733 y elevada a Villa como San José del Guasimal en 1793. Después municipio dependiente de Pamplona, vale decir 300 años de anarquía institucional. Compilando la anarquía que nunca generó orden, todo lo contrario; amontonó y represó los males.
El mal denominado nuevo orden comenzó con el terremoto de 1875 cuando el Concejo municipal contrató la elaboración de planos -a hilo de cordel- para reconstruirla y que entregó al año siguiente el ingeniero Francisco de Paula Andrade Tronconis.
En el régimen republicano, Cúcuta se ha adaptado a cuanto régimen aparece. Al de la Constitución del Socorro de 1809, a la de Cundinamarca y provicias unidas de 1811, a la del Congreso de Angostura de 1819, a la del Congreso de Cúcuta de 1821 y a la de la separación de Ecuador y Venezuela. A la Constitución de 1832 y a las constituciones de 1843, 1853, 1858 y a la federal de 1863 y sus reformas, a la unitaria y centralista de 1886 y sus 7 reformas.
En esta locura llegamos a la Constitución de 1991 y locuras increíbles. En solo 35 años ha sido reformada por un referendo y 64 actos legislativos de los cuales se cayeron 5 en la Corte Constitucional. El surrealismo en la mesa y a los “tochazos” decimos aquí. Toda una explosión de anarquía que demuestra que el problema se institucionaliza con las benditas compilaciones.
Los contrastes institucionales del mundo nos dicen todo: Los Estados Unidos de America ha hecho 27 enmiendas en 230 años.
En España, la Constitución de 1978 ha tenido 4 reformas en 48 años.
En Francia, la Constitución de “Degaulle”, de la V república, ha sido reformada 25 veces en 68 años.
La Constitución de Alemania unificada adoptó la ley fundamental de Bonn de 1949 y solo algunas reformas territoriales en 77 años.
La federación Rusa, en 42 años, hizo la Perestroika económica y el Glasnost libertario y se saneó pasando al capitalismo con todo y la inflación.
Y en consecuencia, en todo el mundo se obedece, pero no se cumple.
Adenda: Las Constituciones se hacen para, violarlas.
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