Un día después de que Alexis Sánchez hablase de la ansiedad que reina en la selección chilena y pidiese el apoyo de la afición de cara al debut ante Ecuador en la Copa América, el arquero Claudio Bravo trató de calmar el ambiente ayer y poner un poco de perspectiva en un país que vibra con la ilusión de festejar por primera vez un título grande.
“No sentimos ninguna presión. Presión es la que tiene la gente que no llega a fin de mes”, declaró el arquero de Barcelona en una conferencia de prensa. “Hacemos lo que nos gusta, nos divertimos jugando al fútbol”.
Bravo dijo que se han vivido “momentos que no han sido buenos para el país”, aludiendo a la agitación social en Chile, donde el gobierno tiene bajos niveles de popularidad en el marco de una serie de denuncias de corrupción y de desaceleración económica.
“Tenemos claro que el fútbol como fuente de felicidad, hace olvidar los problemas y la gente se puede abstraer un poco de esas cosas. Tratamos de darle una alegría”, agregó.
Bravo, quien se incorporó a la selección luego de estar en el banco de Barcelona durante la final de la Liga de Campeones que Barcelona le ganó 3-1 a Juventus el sábado en Berlín, hizo sus comentarios al finalizar el entrenamiento matutino del martes. Sus palabras fueron acalladas por momentos por los gritos que venían de la calle, pues hubo una ruidosa manifestación de maestros que reclaman mayor participación en la elaboración de una reforma educativa.
Los periodistas chilenos insistieron en el tema de la ansiedad y recalcaron que se percibe un cierto nerviosismo en la selección, reflejado en las fuertes medidas de seguridad en torno a su concentración para que no espíen su trabajo y al corte de la calle de acceso al centro deportivo Juan Pinto Durán, donde entrena el equipo.
Pero Bravo negó que el equipo esté muy nervioso.
“La efervescencia nos encanta, es parte del folclore del fútbol”, sostuvo.
Según el arquero, las medidas de seguridad se justifican porque el complejo Pinto Durán no tiene tribunas y no está capacitado para hacer entrenamientos a puertas abiertas y porque a veces se reúne mucha gente frente al portón y se pueden generar situaciones peligrosas cuando salen los vehículos, incluidos los de los jugadores.
El arquero admite que, por ser local y contar con un equipo competitivo, Chile tiene una gran ocasión de hacer un buen papel, pero no le gusta que se hable de una generación dorada. “Es olvidarse un poco de las generaciones anteriores, de grandes jugadores. Esta es una generación más, que quiere hacer lo mejor para el país”, expresó.
Santiago | AFP
