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“Viejo pendejo”
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Colprensa
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Sábado, 15 de Junio de 2013

Por estos días que se han escrito varios artículos y crónicas sobre los hechos sucedidos hace 60 años en el país cuando Rojas Pinilla asumió la presidencia, conviene recordar algunas de sus circunstancias de ese 13 de junio de 1.953, que dan cuenta que el general se encontraba en su finca en Melgar a la espera de recibir cualquier mensaje o información proveniente de Bogotá, ciudad de la que llegaban comentarios que Laureano Gómez después de 19 meses de haberse aparatado de la presidencia volvía a la actividad política. La señal que esperaba el general era muy particular, pues en caso de que las cosas en la capital no marchaban bien, un avión militar debía acercarse a Melgar y darle tres vueltas, y ese era el mensaje que había movimientos políticos extraños en Bogotá. Y en efecto los había. La versión más puntual de los hechos dan cuenta que Laureano Gómez hacia las 10:55 de la mañana de aquel 13 de junio se acerca al palacio de San Carlos desde donde despachaba el designado Roberto Urdaneta, para exigirle la destitución como comandante de las fuerzas militares de Rojas. Ante la negativa de Urdaneta, quien planteó la inconveniencia de la decisión por la ascendencia del general entre las fuerzas militares, Laureano asume la presidencia, nombra como ministro de guerra a Jorge Leyva, destituye a Rojas Pinilla, y se va a descansar tranquilo a su casa pensando que los peligros habían quedado neutralizados.

Pero estaba equivocado. Rojas Pinilla decide regresar de Melgar a la capital, pero antes de tomar el avión, prende el radio, y ahí se entera de que Laureano Gómez había asumido la presidencia y lo primero que había hecho era retirarlo de las fuerzas militares, suceso ante el cual exclama: “Viejo pendejo”, y seguidamente, una vez en Bogotá, se reúne con los directivos del partido conservador entre quienes se encontraban Mariano Ospina Pérez, Gilberto Alzate Avendaño, Uribe Cualla, Lucio Pabón Núñez y Evaristo Surdís para obtener su respaldo, y una vez con ese apoyo, en horas de la noche se acerca al palacio de San Carlos y asume la presidencia, mientras un escolta del ejército le notificaba a Laureano que ya no era presidente y que debía abandonar el país. Razón tienen lo que dicen que ese no fue un verdadero golpe militar porque en esos sucesos no hubo un solo tiro. Seguramente uno de los primeros decretos que firmó Rojas en el poder fue el de asignarle a los ex presidentes un salario de tres mil dólares, además de proteger la casa de Laureano en Bogotá, para evitar, según su posterior afirmación, que lo mataran y lo culparan a él. Así llegó Rojas Pinilla a la Presidencia.

Todo el país saluda jubiloso al nuevo presidente. Algunos periódicos saludaron al General Rojas Pinilla como el salvador de la patria, como el segundo libertador. La idea de identificar al presidente con la imagen de Bolívar no es nueva en estas latitudes, así como hace poco lo hizo Chávez. Hay relatos que indican por ejemplo que Juan Vicente Gómez llegó a falsificar la fecha de su partida de bautizo para que coincidiera con la fecha de nacimiento de Bolívar. La oficina de prensa de la presidencia de Rojas Pinilla envió a los pocos días de haber asumido el poder a todos los despachos públicos, fotografías del presidente, todas relativas al 13 de junio que forzosamente debían colgarse en los ministerios, alcaldías, pasando por los juzgados, poder presidencial que poco a poco se fue desviando, como cuando el 13 de junio de 1.954 todos los municipios en el país fueron obligados a inaugurar alguna obra que llevara el nombre del Excelentísimo Señor Presidente General Gustavo Rojas Pinilla como empezó a llamarse al nuevo presidente del país. Es un episodio de nuestra historia que vale la pena recordar.
edgarcortes.asesores@gmail.com

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