Tras agotarse el debido proceso y de conceder todos los plazos de ley a los propietarios, la alcaldía cerrará definitivamente 10 chatarrerías que funcionan en sectores del centro.
El secretario de Gobierno, Oscar Gerardino, dijo que el cierre obedece a que los dueños de esos negocios no quisieron reubicarlos en acatamiento al Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que señala que en el centro no pueden funcionar.
También, por la invasión del espacio público y por la contaminación, fruto de lo cual en el presente año se han recibido más de 60 quejas en la secretaría de Gobierno del municipio.
Gerardino reveló que el cierre definitivo se les notificó ya a las diez chatarrerías que funcionan en pleno centro de la ciudad, en los alrededores del parque lineal y el sector de El Triángulo, Los Socios, Rico y San Miguel, entre otras zonas.
A estos negocios se les había notificado desde la pasada administración que no podían seguir funcionando en el centro.
En esa oportunidad, a los propietarios se les indicó que debían ir a zonas no residenciales, como la industrial, en el norte, y en las afueras de la ciudad, sector del Panamericano, avenida Sevilla, en la vía a Puerto Santander o el anillo vial.
Sin embargo, la respuesta que presentó el vocero de esos negocios, Oscar Barón, fue que al igual que las recuperadoras de material reciclable, en el centro también funcionan talleres de torno y mecánica automotriz que no pueden estar en esta zona y, sin embargo, a ellos no se les ha conminado a salir.
En sectores residenciales, el POT (uso del suelo) prohíbe la presencia de chatarrerías, de hecho, en el sector de Miraflores, se procedió con el cierre de una de ellas, al igual que otra en La Libertad que funcionaba cerca de un colegio.
Los inspectores que adelantaron la diligencia en la chatarrería San Miguel, se sorprendieron con la presencia de tapas de contadores de acueducto y de luz, lo que deja al descubierto que quienes están detrás del robo de medidores y de hierro venden en estos negocios el producto del ilícito que cometen, dijo Gerardino.
El sector de las chatarrerías cumplió 17 años y según sus voceros está legalmente constituido ante la Cámara de Comercio y alcaldía.
En Cúcuta unos 65 negocios están afiliados a Asorrecu, pero se estima que en total operan unas 100 chatarrerías, de las cuales dependen de manera directa unas 600 familias y unas 1.500 de manera indirecta.
