Haber desbaratado en el último año más de 100 cambuches de venta de gasolina ilegal en sectores como la avenidas Las Américas y Demetrio Mendoza, la Autopista Atalaya, el anillo vial y Cenabastos ha sido uno de los golpes más fuertes que la Alcaldía le ha propiciado al contrabando de combustible.
Sin embargo, aunque el número de pimpineros es ahora menor, según el secretario de Gobierno, Óscar Gerardino, algunos siguen vendiendo el combustible ilegal a escondidas.
Poner una pimpina a la orilla de la carretera o dejar colgando de un árbol un embudo y una manguera, es el método utilizado por los pimpineros para atraer a su clientela sin alertar a la Policía.
El resto del combustible lo esconden en el rastrojo o en bodegas cercanas.
Gerardino dijo que la Alcaldía no ha bajado la guardia en su lucha contra la venta de contrabando de combustible, y aseguró que nuevamente emprenderá unas operaciones de retiro de cambuches y casetas que invaden andenes y separadores y que son utilizados para almacenar y comercializar gasolina ilegal.
“La Policía Fiscal y Aduanera está realizando controles e incautaciones de gasolina”, indicó.
A principios del año, la Polfa incautó 1.085 galones de gasolina de contrabando en zona rural de Cúcuta. A mediados de febrero, incautaron otros 480 galones en la vía Cúcuta-Puerto Santander,
Gerardino dijo que a la par de los operativos policiales, la administración municipal ataca el contrabando de combustible con los programas de reconversión sociolaboral.
Desde hace un par de meses unos 240 expimpineros se están beneficiando con tres proyectos de reconversión socio-laboral impulsados por la Alcaldía de Cúcuta, Acopi y la Cámara de Comercio.
