Dos casos de zoofilia en el que las víctimas fueron perros, ocurridos en Antonia Santos y La Libertad; dos ataques más con ácido y otro a balazos, son solo algunos de los casos de maltrato animal, que alcanza índices alarmantes en los últimos meses.
A estos se añaden el envenenamiento de 11 caninos y dos gatos, ocurrido hace menos de un mes en Comuneros, las múltiples formas en que los cucuteños castigan y hieren a su animales, y los accidentes de tránsito en los que las víctimas son las mascotas.
Así lo dijo Jairo Darío Rey Aguirre, director de la Fundación Manantial, que reveló que por esta situación ha recogido de las calles un total de 52 perros muertos.
Aguirre lleva la cuenta, porque trabaja de la mano con la Policía.
Víctimas de los autos
Según el animalista, la comunidad no ha tomado conciencia de que atropellar a un perro y dejarlo tirado en una carretera a su suerte, es circunstancialmente lo mismo, o peor, que rociar a las mascotas con ácido, porque se pone en grave riesgo la vida.
La cifra corresponde solo a los perros que quedaron muertos en la carretera, pero otros mueren en las clínicas veterinarias, dijo.
“Hemos logrado salvarles la vida a 23 animales, que sobrevivieron. Pero la gran mayoría no se salva, entre otras cosas, porque la gente no siente responsabilidad en ayudar a un animal herido”, explicó.
Según Aguirre, no todas las personas llaman a pedir ayuda, básicamente porque sienten que no es un compromiso que le incumbe, o porque la reacción de atención a los animales no es igual que para con los seres humanos.
“A nadie le importa ver a un perro morirse en una vía. Dicen que les da lástima, pero para muchos es más fácil acelerar o dejar esa responsabilidad en la Policía”, dijo.
Según la sargento Francesca Pabón Sandoval, jefe del Grupo de Protección Ambiental y Ecológica de la Policía Metropolitana, en 2014 se presentaron 14 ataques de relevancia donde se atendieron animales quemados vivos, apuñaleados, quemados con ácido y por abandono extremo.
En 2015 van registrados 6 casos masivos que son investigados.
Según Pabón Sandoval, la comunidad poco señala a los agresores cuando los animales no les pertenecen.
Sin embargo, argumenta que las sanciones frente al maltrato animal son débiles en el marco de la ley 84 de 1989 que tiene por fin especial la protección de los animales contra el sufrimiento y el dolor causados directa o indirectamente por el hombre.
