Se les ve en el cielo fronterizo y se posan sobre árboles nativos. Canarios, colibríes, toches, sirirís y tangaras reales, engalanan los relictos de bosques secos de Cúcuta con sus trinos y la vistosidad de su plumaje.
La naturaleza y su majestuosidad hacen parte del entorno cucuteño y las aves le ponen alegría a una ciudad que se debate diariamente por los vaivenes de la frontera.
Los árboles del centro de la ciudad -que dan sombra a los transeúntes- son el hogar de decenas de pájaros. En las ramas hacen nidos y los silbidos son un cantico
amañador que da tranquilidad en medio de la agitada vida citadina.
Sin embargo, el encanto de las aves, debe conservarse para el disfrute de las generaciones que han de venir. Los canticos también son plegarias para que quienes tienen
la misión de velar por la riqueza en fauna y flora local, diseñen y ejecuten planes para garantizar su supervivencia.