Las voces de protesta que se escuchan desde el mes pasado en el corregimiento de Buena Esperanza, exigiéndole a la alcaldía una solución definitiva para la escasez de agua que se sufre en esta zona rural, empezó a tener eco en los despachos oficiales.
Se trata de la reactivación del proyecto de acueducto para unas 1.300 familias que viven este corregimiento, del cual se viene hablando desde hace diez años, dijo el presidente de las juntas de acción comunal, Libardo Cuberos.
El dirigente comunal explicó que en un acta que se suscribió en días pasados con representantes de la alcaldía quedó consignado el compromiso de que el área metropolitana inscribirá en el banco de proyectos el plan de acueducto para el corregimiento, con el fin de que también se consignen los recursos en el presupuesto de 2016.
El costo de esta iniciativa se estima en unos $1 mil 500 millones.
Se estudia si la fuente de abastecimiento sea el río Zulia o pozos profundos, aunque esta última alternativa parece no da resultado por los altos niveles freáticos que presenta el subsuelo de Buena Esperanza.
De hecho la planta de tratamiento que se construyó en el caserío hace nueve años para el suministro de agua de la población salió de servicio hace cinco años por este motivo, dijo Cuberos.
El dirigente comunal de esta zona rural, Luis Olarte, señaló que aunque saben que el agua del canal de riego que circula por el caserío no es apta para el consumo humano, deben hacerlo ante la ausencia del líquido.