El viacrucis que ha vivido Iván Enrique Bustos Sosa, ganadero que pasó de repatriado a ser señalado contrabandista por el Gobierno colombiano por traer 11 vacas, estaría cerca de su final.
Luego de casi mes y medio de ir de oficina en oficina tratando de recuperar sus animales, el campesino fue recibido por fin por el director regional de la Dian, José Mauricio Villán Díaz, quien le entregó buenas noticias.
Villán pidió a Bustos confiar en la entidad aduanera, pues se adelanta un proceso para entregar las vacas como una donación a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, como lo pidió su director, Carlos Iván Márquez, quien las entregará al campesino para cerrar la atención humanitaria.
Según la Dian, las vacas fueron decomisadas porque estaban en situación de ilegalidad, y el proceso de aprehensión ya surtió el decomiso a favor de la Nación: Ahora continúa un proceso de disposición de las mercancias, pues las vacas son del Estado.
Sin embargo, Villán dijo que la buena fe, la sinceridad y la buena voluntad que demostró Bustos hizo que la Dian y sus funcionarios crean y quieran colaborarle.
“Como servidor público debo respetar la ley y apegarme a la norma”, explicó Villán. “Sin embargo, con la traquilidad de lo que hemos hecho, un proceso claro y transparente, resta pedirle que esperemos el término legal”.
El director dijo que la Dian adelanta otros 3 mil procesos, de los cuales también deben estar pendientes. No obstante, se da tratamiento especial a Bustos, por su tragedia (ver recuadro).
Villán dijo que el 19 de octubre se hizo una prueba de sangre a los animales para una segunda cuarentena, y que una vez el ICA garantice que están libres de aftosa, serán devueltas.
Según dijo, la entidad ha sido responsable —para tranquilidad de Bustos— pues a las vacas se les ha garantizado sostenimiento, pastos verdes, médico veterinario y la garantía de que la leche se está almacenando, por si es necesaria la devolución.
Perseguido por la indolencia
Iván Bustos Sosa, natural de El Carmen (Norte de Santander), vivió la tragedia del desplazamiento, primero en Venezuela y ahora en COlombia.
Fue desplazado por el Eln en 1999. A un hermano lo secuestraron dos veces y su padre logró huir cuando también estuvo secuestrado.
Llegó hasta el municipio venezolano de Pedro María Ureña, donde estableció su hogar y se dedicó a la venta de leche.
El 27 de agosto de 2015, cuando se enteró de la deportación masiva de colombianos, arriesgó su vida al pasar con 11 vacas de su propiedad llegando por entre la maleza hasta un sector conocido como Santa Cecilia, vía San Faustino, donde fue recibido por la Acnur (Agencia de la Onu para los Refugiados).
Cuando intentó internar sus vacas, con el acompañamiento del ICA, fue detenido por la Policía que le quitó, según él, su único patrimonio. Ahora vive en casa de sus padres.
*La Opinión
