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Cúcuta
Corregimiento Agua Clara, ejemplo de unión y planeación
Este sábado inauguran Brisas del Río, un proyecto gestionado por toda la comunidad.
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La opinión
La Opinión
Sábado, 29 de Julio de 2017

Los últimos dos años para los habitantes de Agua Clara, corregimiento ubicado al nororiente de Cúcuta, en plena zona rural, han estado cargados de noticias positivas.

La zona, a donde se llega por la vía a Puerto Santander, en aproximadamente 40 minutos por carretera pavimentada, tiene la magia de la unión de sus 5.500 habitantes.

A lado y lado de la carretera  que lleva a ese pequeño pueblo es fácil encontrar estaderos, negocios de comida, locales comerciales,  cultivos de arroz, de cacao y evidentes muestras de actividad ganadera.

Y es que la buena organización de la comunidad ha permitido construir logros de manera conjunta. Este sábado 116 familias estrenarán vivienda. Las consiguieron con esfuerzo y planeación.

Este será uno más de los 12 barrios que conforman el corregimiento, fundado en 1946.

Las primeras pobladoras

Hace unos días, a Lola Niño Ochoa no le importó que su casa no tuviera luz. Aún no habían instalado el servicio, pero ‘su mansión’, como la llama, estaba lista y así se fue a vivir con sus cuatro hijos. Ella es madre soltera y al igual que varias mujeres de Agua Clara, se benefició del proyecto habitacional liderado por la edil Patricia Cardona.

Mayra Carolina Ordúz también llegó a finiquitar algunos arreglos para pasarse. Esperaba con ansias el día del trasteo. “Gracias a Dios esto se hizo realidad, estamos felices. Es un sueño que cualquiera no cumple”, dijo.

Este sábado inauguran Brisas del Río. Ese es el nombre que decidieron ponerle al nuevo barrio, por quedar cerca al río Pamplonita. 

Este fue el proyecto habitacional que alguna vez imaginaron, gestionaron y fi nalmente lograron ver construido. La idea de las viviendas parecía un sueño, no obstante creyeron en él y este les llegó. 

Con $2 millones cada familia compró su lote, el siguiente paso fue esperar la financiación del proyecto, presentado a Metrovivienda, luego al Banco Agrario y finalmente tuvo la aprobación de los recursos. 

Tener definidos los estudios, los objetivos y formulado cada paso para ser presentado a las entidades, fue un punto a favor que agilizó la aprobación. El proyecto pasó a la Alcaldía, donde autorizaron la pavimentación de las calles a través de la modalidad comunidadgobierno. También recibieron un parque biosaludable para los niños, quienes están listos para estrenarlo. 

En este lote se construirá una nueva urbanización para Agua Clara.

El diseño

Las casas son de una planta, con dos habitaciones, cocina, baño y patio. Quienes antes no tenían un techo, las consideran de lujo. “No tienen  nada que envidiarle a los apartamentos que se construyen en el casco urbano, son mejores”, indicó Patricia Cardona.

La construcción de Brisas del Río duró un año aproximadamente y ya está listo para que mujeres, hombres, niños y abuelos lleguen a vivir su historia. 

Con este resultado positivo, la comunidad siguió animada y ya formuló el segundo proyecto de vivienda, que se encuentra ad portas de iniciar. Se espera su aprobación para que 90 familias más sean benefi ciadas. 

Todavía falta

En materia de vías, los habitantes de Agua Clara sienten un avance. Durante más de 70 años barrios como Catatumbo, El Prado y Santa Marta parecían trochas, ahora las calles tienen pavimento. Las cosas han cambiado de forma favorable. 

Pero no pueden decir lo mismo de las vías terciarias y los carreteables, porque cada vez que llueve se vuelven trochas y barriales. Pos eso solicitan un banco de maquinaria para la zona. 

La insitución educativa requiere inversión para volver a ser ejemplo de institutos agrarios.

La salud también mejoró

Años atrás, enfermarse en Agua Clara era enfrentarse a un viacrucis. Salir sin ambulancia hacia el hospital en el área urbana de Cúcuta, era uno de los problemas. Solo tenían un puesto de salud, pero no se atendían urgencias. Pero el panorama cambió porque desde el año anterior ya cuentan con un policlínico, con nuevos servicios y una ambulancia.

Como un niño que muestra su juguete nuevo, la comunidad exhibe orgullosa su centro de salud, al que, dicen, le falta una unidad de Rayos X para que funcione todo el día y una pantalla para la unidad neonatal que también están estrenando. A ese puesto de salud llegan las comunidades de los corregimientos aledaños.

Pero todo no es color de rosa

Una de las preocupaciones del corregimiento es el tema de la educación.

Los jóvenes no tienen un centro universitario y deben trasladarse hasta Cúcuta para estudiar, problema que aqueja a este y los corregimientos vecinos. Todos piden que la educación superior llegue a las zonas rurales, asegurando que los recursos no alcanzan y cada vez hay más deserción escolar.

El Instituto Agrícola Jorge Gaitán Durán era hace 10 años un ejemplo de producción del campo. En ese entonces, narran los habitantes, se sembraba cacao y limones, había granja avícola, cultivo de peces, porcicultura y ganadería. 

Pero la falta de inversión en semillas, arreglo de suelo y de capacitadores, convirtió la próspera granja en un matorral con gallinas que conviven en un corral. 

Efraín Moreno Leal, líder comunal, asegura que no hay sufi cientes profesores del Sena y que los estudiantes “salen del instituto sin saber ni cómo sembrar un  limón”, lo que no pasaba años atrás. Lamenta que el modelo económico de producción del campo que los caracterizó durante años se esté perdiendo. Teme,  además, que los estudiantes del sector se inclinen por el delito o las drogas y dejen de amar la siembra, siendo Agua Clara una zona arrocera y de producción de cacao. 

En la escuela tampoco queda nada del pozo que un día sirvió para el cultivo de cachamas. Ahora está lleno de maleza. Y si de seguridad se habla, la  comunidad necesita que se contrate personal administrativo para la vigilancia del colegio y su mantenimiento, pues todo se está deteriorando.

 

En mal estado se encuentran las cocheras del colegio.

Servicios públicos, la piedra en el zapato

El agua: ni clara como su nombre, ni oscura la tienen los habitantes de este corregimiento, pues hasta allá “llega cada 15 días, porque las redes del acueducto no están en buen estado. Lo mismo pasa con el alcantarillado”, explica el líder comunal  Armando Pinto.

Santa María, Prados y Villa Patricia, son los sectores donde más sufren por el colapso de las alcantarillas, exponiéndose a diario a malos olores, zancudos y enfermedades.

Pese a todos los problemas que se vienen presentando, los habitantes de Agua Clara quieren mostrar la mejor cara y derrumbar el estigma que durante años han generado en el sector las bandas criminales. 

Por su ubicación fronteriza, el corregimiento es uno de los sectores usados para el contrabando y, según las autoridades, es constante la pugna entre bandas delincuenciales por el control territorial.

No obstante, su gente se destaca por la producción arrocera, el trabajo en equipo y la pujanza para sacar adelante proyectos, ejemplo para otros corregimientos de la ciudad.

Los habitantes esperan que se siga invirtiendo en pavimentación.

Paola Tarazona | Periodista Q'hubo

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