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Cúcuta
Cristiano ideó un grupo bíblico para ayudar a los más pobres
12 mercados entregó el grupo de oración que espera incrementar apoyos para los más afectados de la región.
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La opinión
La Opinión
Martes, 7 de Marzo de 2017

Convencido de predicar la palabra en cada momento y lugar, y hastiado de ver cómo otras iglesias multiplican las ofrendas pero no para la misericordia, Danny Villa ideó el grupo bíblico Cristo está cerca, para ayudar a los más pobres.

Hace dos años comenzó con la idea de tener su propio proyecto de vida y divulgación luego de pasar siete años en una congregación cristiana, que al final no lo convenció.

“Trabajamos hasta el año anterior con esa iglesia y para este, nos decidimos a consolidar nuestra convicción de servicio social y reflexión con los líderes del grupo, de forma independiente”, dijo.

Su objetivo lo tiene claro: ayudar a los hogares más necesitados para que los cuestionados diezmos se traduzcan en mercados, jornadas de salud, y otros apoyos que llegan “con la ayuda de Dios”.

Y poco a poco, de a 20 mil pesos, ante el cartel hecho a mano que identifica el grupo, y sumando con las ofrendas voluntarias de los 70 integrantes del grupo, se logró reunir medio millón de pesos, desde la última semana de enero hasta la última de febrero.

El resultado de la colecta terminó en manos de las familias más pobres de El Zulia, 12 en total, que no tenían ningún vínculo con la agrupación pero terminaron beneficiándose de la caridad y voluntad de otros.

Aunque dice no tener la agrupación más pobre, porque reconoce que cada iglesia y templo empezó con poco, tampoco ambiciona con acumular riquezas y ser un pastor de primera clase.

“Si de Dios está que crezcamos, así va a ser, pero nuestro interés es la labor social porque la iglesia cristiana no solo lleva palabras, sino que respeta el mandamiento de amar a los otros como a nosotros mismos”, dice Villa. “Amar no es solo dar alimento espiritual, sino ayudas en el momento de mayor necesidad y buscar formas de que las personas se capaciten y sirvan a la sociedad”.

De amor y convicciones sabe él, que cambió una vida disipada en el alcohol y dormir en las calles por la fe y la reconciliación con su familia, así como su pasión por el periodismo, que ejerce hace 25 años y que no abandonó a pesar de una temporada de casi cuatro años sin estabilidad laboral.

Considera que por una obra superior llegó al mundo de las comunicaciones, con el don de la palabra, que no solo le sirve para dar noticias, para cantar, para hacer parodias cuando tiene oportunidad, sino para difundir los valores en los que cree.

Así mismo, duras experiencias  en su antigua iglesia le permitieron darse cuenta de que su futuro no estaba allí.

Si bien allí fue líder, predicó el evangelio, y conoció gente pobrísima del área metropolitana, como las cuatro personas que dejaron de asistir a la iglesia y no volvieron debido a que estaban enfermas.

“Con mi esposa les llevamos un mercado y tenían casi mes y medio sin ir al culto, pero nadie se dio por enterado y eso fue muy triste”, contó. “Nos hemos dado cuenta de que cuando se toca a un hogar, a veces tiene más necesidades que el mío, y así sucesivamente”.

En esa cadena de dificultades, frecuentes en una zona empobrecida y abandonada como Norte de Santander, hacen lo posible por sobrevivir y sacar a flote la iniciativa en la que, por ahora, se reúnen en una casa de familia y un colegio cristiano, lunes y jueves, mientras logran concentrarse los domingos.

Entre tanto, Villa sigue soñando con ayudar hasta cuando tenga vida, para ser uno de los pocos grupos cristianos que busca dar a todos por igual, “y no solo para los trabajos internos de la iglesia”.

El futuro estará en seguir acogiendo seguidores y llegar, un día, a construir un barrio cristiano, con el apoyo de otros, “pero que no nos perdamos por el camino que no es, el de la avaricia, sino seguir con la base de que las ofrendas y los diezmos se entreguen siempre a la comunidad”.

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