Miles de anuncios electorales pegados por toda Cúcuta demuestran, una vez más, que el espacio público ya no lo es.
Pasacalles, pendones, calcomanías y todo tipo de arte gráfico tienen invadidos postes y farolas: la publicidad abarca todo espacio libre como andenes, lotes desocupados, árboles y hasta puentes.
Los escenarios deportivos también son blanco de publicistas. En La Libertad, Atalaya, Belén y otras zonas de la comuna 10 fueron instaladas vallas de grandes dimensiones.
Las avenidas principales también fueron objeto de invasión de los empresarios de conciertos, como el más reciente, de Marc Anthony. Los anunciantes de este concierto olvidaron bajar toda su publicidad.
De invasores a víctimas
Un singular caso, que hasta reclamó público generó, ocurrió ayer en inmediaciones de la avenida 2E entre Gran Colombia y diagonal Santander, cuando el aspirante a la alcaldía Jairo Cristo reclamó al personal de la secretaría de Gobierno que desmontó sus pendones.
Sus anuncios y los de otros candidatos estaban colgados de postes de energía, pese a que lo prohíbe el decreto 0743.
Cristo dijo sentirse perseguido. “¿Cómo es posible que nos bajen la publicidad si la norma es clara y debe ser para todos? Solo están bajando mis vallas”, dijo.
Concluyó con que su campaña está directamente relacionada con la educación, y que atendiendo a eso, bajará todos sus avisos que violen las normas.
Solo el fin de semana la secretaría de Gobierno bajó unos 500 anuncios que estaban en espacio público, informó la oficina de control del espacio público, que anunció el desmonte de 20 vallas.
Pero, mientras la secretaría de Gobierno ordena bajar los pendones, cuadrillas completas trabajan día y noche pegando publicidad ilegal en el espacio público (Ver foto).
La ley 1475 de 2011, sobre propaganda política está reglamentada por cada municipio. En Cúcuta es prohibido usar parques, postes y puentes para la publicidad o pegar afiches en el espacio público.
Pero nadie cumple. Tampoco pagan impuestos por vallas, según lo dijo la alcaldía.
A junio de 2015, el municipio había recibido por concepto de publicidad exterior visual solo 26 millones de pesos.
En su más reciente informe, las autoridades encontraron que todas las vallas con propaganda política instaladas en la ciudad no tenían autorización, a excepción de una instalada en el barrio Pueblo Nuevo.
