Solo faltan minutos para las 8 de la mañana y en el colegio Club de Leones de Boconó ya hay 280 niños listos para disfrutar del VII Festival Binacional Danzas por Parejas ‘Portón de la frontera’.
Nadie tuvo asientos de lujo o pagó boletos de entrada al espectáculo; simplemente, se repartieron sillas plásticas y todos se acomodaron en una gradería en el patio de su escuela.
En una esquina del patio, amarillo por la tierra seca y rodeada de palos de limón y oitiés, están Josué y Jean Carlos, 10 y 11 años, de sexto grado, buscan el mejor lugar para disfrutar de la función.
“Deme un campito. ¡Córrase!”, le grita Jean Carlos a otro de los chicos que ya está bien acomodado en una silla.
Para el encuentro, la gran novedad es una pareja de caraqueños que lograron colarse por la frontera, lo que para los organizadores fue de gran alivio, porque sin su presencia dejaría de ser un binacional.
En medio de los aplausos, al lado de tres astas con banderas, junto a seis parejas de bailarines de Nariño, Guaviare, Santander y Bolívar, aparecen Enderson Contreras y Valeska Altuve, los dos extranjeros de los que tanto hablan los presentadores.
Valeska, 24 años, lleva un vestido color cobre, un delicado maquillaje y un adorno en la cabeza. Va de la mano de Enderson, quien viste liquiliqui beige (traje tradicional venezolano) y zapatos negros, apachurrados por el zapateo de su baile.
Bailarán un joropo llamado 'Venezuela, tierra de gracia'.
Mientras ella da dos giros y pone suavemente sus rodillas en el duro pavimento, él se quita el sombrero con la mano izquierda, para saludar. Se escucha, entonces, en un viejo parlante, una suave voz y los toques de un arpa, que los incita a moverse, haciendo una una bella danza.
Termina, y todos aplauden.
“Venezuela, tierra de gracia, es una canción en honor a mi país. Aprovecho las oportunidades que haya para seguir mostrando, orgullosamente, nuestra cultura”, dice Contreras, un simpatizante de su gobierno.
Ella, opositora del presidente, Nicolás Maduro, dice que prefiere no hablar de política, para no perder la amistad con su compañero de baile, y reitera que la cultura hace que sean compañeros.
Según la bailarina, aunque tuvo miedo de no poder salir de su país, contaron con el apoyo de un miembro de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), pariente de Contreras, para cruzar la frontera.
Otras cuatro parejas, también venezolanas, no llegaron al encuentro, proyecto patrocinado por la Corporación Huellas de mi tierra, las alcaldías del área metropolitana y la gobernación de Norte de Santander.
En total, bailarines de 10 departamentos se presentaron en Chinácota, Bucarasica, en la plazoleta San Juan Bautista de Los Patios, en la ciudadela de La Libertad, en la Quinta Teresa y en distintos colegios de Cúcuta y Villa del Rosario donde se hicieron conversatorios, concursos y encuentros con escuelas de danza.
Según los participantes, es posible volver a integrar a Colombia y a Venezuela, dos países hermanos, por medio de la cultura.
*La Opinión
