De la inseguridad, los cucuteños no están a salvo ni en sus casas.
Así lo denunciaron habitantes de San Luis, El Contento, La Playa, Atalaya, Santa Teresita, Bellavista (en La Libertad), Belén y otros sectores, donde con frecuencia roban los contadores.
A pesar de las campañas y medidas para controlar el hurto, que incluye las tapaas de las cajas, los robos se siguen produciendo.
Rafael Carrillo, líder de Micromedición de Ventas y Servicios de Aguas Kpital, dijo que la alarma por el robo de medidores se ve reflejada en el número de denuncias.
En 322 días de 2015, los ladrones han arrancado de las cajas 980 micromedidores, lo que estadísticamente indica que por día se llevan en promedio tres.
El mes de más robos fue septiembre, con 191 (6 diarios); el de menos, enero, con 35.
“Recientemente, la Policía encontró medidores en chatarrerías del centro, donde los negocian a muy bajo precio, pues lo que les interesa es el bronce que contienen”, dijo Carrillo.
La comunidad y la Policía han establecido que muchas veces este delito lo cometen indigentes, que venden los aparatos a 4 mil pesos.
Recientemente, la Policía Metropolitana sorprendió en flagrancia a un hombre hurtando medidores de agua en el sector de la calle 9 con las avenidas 4 y 5, barrio Niña Ceci, en la Ciudadela Juan Atalaya.
El hombre, de 25 años, den el barrio 7 de Agosto, tenía en su poder cuatro aparatos.
Carrillo invitó a la comunidad a ser solidaria y reportar el robo a al teléfono 116 o a las redes sociales de Aguas Kpital.
Asegura Carrrillo que un contador nuevo vale 130 mil pesos, que se descuentan en la factura, pero que la empresa ofrece un anclaje del medidor, para proteger del hurto a los usuarios.
“Lo que más pedimos es que la gente sea solidaria”, dijo Carrillo. “Por ahora, estamos proyectando la instalación de rejas de seguridad para proteger a la comunidad”.
No hay reportes de robos de medidores de gas y de electricidad.
Según la ingeniera Carolina Pico, de alcantarillado de Aguas Kpital, el problema no es solo de los usuarios pues cada mes la empresa tapa unas 22 cajas de aguas lluvias y negras, porque se parten o las roban.
Dijo que en Cúcuta hay más de 9 mil tapas para el alcantarillado de aguas negras y pluviales y que el costo de cada una puede alcanzar los 300 mil pesos, incluyendo la mano de obra para su instalación.
Para Pico, la ciudad pierde mucho cuando los delincuentes arrancan estos elementos, porque además de que los venden por un precio irrisorio, parte de los recursos de modernización se destinan para subsanar estos daños o pérdidas.
*La Opinión
