En cuatro zancadas, Manuel Lozano llega a los límites de su casa y el caño que tiene por vecino. Pese a que construyó su vivienda diez metros más allá del canal de aguas lluvias de Palmeras, tres metros lo separan del abismo.
“Debemos estar muy pendientes de los niños, porque en cualquier descuido se nos pueden caer en el caño”, dijo Lozano. “Esto es una bomba de tiempo”.
Dos semanas atrás, trató de cerrar el paso atando una cinta preventiva a un árbol, con el fin de impedir el paso de los niños. Sin embargo, el caño terminó por llevarse un nueva franja de tierra y el árbol.
“Vemos cómo nuestras casas se están desmoronando y el municipio no atiende nuestras peticiones”, dijo la vecina Antonia González.
González vive a dos metros del caño. La puerta de su casa abre hacía el abismo, por lo que salir de noche de su casa se ha convertido en un verdadero peligro. Como no tienen alumbrado teme que algún miembro de su familia se caiga entre la oscuridad.
Hace tres meses empezó el suplicio de las familias de Palmeras parte baja en el sector La Cañada, luego que un tubo de aguas negras se reventara y se llevara un nuevo tramo del canal.
La rotura del tubo mandó al abismo por lo menos tres metros de vía y arrancó árboles y postes de energía.
Aguas Kpital atendió la emergencia y desvío la tubería a un extremo de las casas, en el poco espacio que el caño aún no se ha tragado; sin embargo, el peligro persiste en este sector.
“Aguas Kpital nos cambió la tubería, pero ni la Secretaría de Infraestructura ni Gestión del Riesgo nos han visitado. Este solo fue un paño de agua tibia”, dijo la vecina Doris Peña.
Aunque con los arreglos les dijeron adiós a los malos olores, unas aguas fétidas siguen empozadas en el abismo, y el terreno sigue cediendo.
La comunidad aseguró que ofició a Corponor y a la Secretaría de Infraestructura de esta situación, con el fin de obtener unos gaviones para evitar que el terreno se siga desmoronando.
“Los gaviones serían la solución más pronta, porque la canalización del caño va para largo”, dice indignado Lozano.
El proyecto de continuación del canal de aguas lluvias que se inicia en Palmeras y pasa por Belisario Betancur, no está incluido en el presupuesto actual.
“Lo que nos ha dicho la Secretaría de Infraestructura es que esta construcción hace parte de un macroproyecto a largo plazo”, dijo Peña. “Y, a corto plazo, ¿qué podemos hacer entonces?”.
Los vecinos de Belisario Betancur también se ven afectados por esta situación. Por lo menos unas 50 familias tienen sus viviendas a cinco y seis metros del canal de aguas negras a cielo abierto.
