Le dieron una licencia para que construyera una casa de dos pisos, pero al concluir la obra resultó de cuatro pisos y un total de 42 habitaciones.
Esto ocurrió, según el reporte de Planeación municipal, en un predio ubicado en la avenida 9 #7-01, del barrio El Llano.
El caso hace parte de las 150 infracciones urbanísticas que se han descubierto en Cúcuta en lo que va corrido del presente año, y sobre las cuales cursan procesos en la entidad oficial y la inspección Cuarta de Policía.
Además de que la gente hace caso omiso a lo señalado en la licencia expedida por las curadurías, el expediente también lo integran otras modalidades violatorias de las normas en los barrios de la ciudad, lo cual, a juicio de los expertos en urbanismo, le está produciendo un enorme atraso a la ciudad, además del desorden en el paisaje y del aniquilamiento del espacio público.
Para el arquitecto Oscar Granados Ramírez, subdirector de control físico y ambiental de Planeación municipal, la mayor explosión de infracciones se reporta en obras que se ejecutan en la ciudad sin licencia.
El desastre es mayor en aquellos barrios que nacieron como invasiones y que hoy están reconocidos en las ciudadelas de Juan Atalaya, La Libertad, Belén y Aeropuerto.
Escaleras para subir al segundo piso sobre el andén, chimeneas en el antejardín, placas que sobresalen hasta el espacio público, encerramientos que eliminaron áreas públicas y casas sobre canales de aguas lluvias se han encontrado los técnicos de Planeación.
El arquitecto y consultor de obras de urbanismo, Alberto Acuña Cordero, señala que este tipo de abusos no solo van en contravía de las normas, sino del paisaje urbano.
“La gente piensa que está mejorando sus condiciones de vida, pero ignora que las está deteriorando al igual que las de su predio”, precisa Acuña.
El experto dijo que este caos tuvo su origen con las invasiones de tierras, cuyos promotores actuaron en la construcción de viviendas sin conservar las mínimas normas urbanísticas. “Todo lo que hicieron en esta materia fue a su antojo”.
La directora ejecutiva de Camacol Cúcuta y Nororiente, el gremio que reúne a los constructores de la capital nortesantandereana, Margarita Contreras, manifestó que el todo no es tener unas normas para hacerlas cumplir, sino una pedagogía adecuada para que la gente tome conciencia de lo que significa construir ciudades de calidad. Parta esto, dijo, se requiere un control urbano permanente.
Para Acuña, todo esto es producto de la ausencia de una política de planeación de ciudad a lo largo de los distintos gobiernos de turno. “Se permitió que la gente hiciera lo que le diera en gana y por eso Cúcuta tiene barrios sin andenes, como sucede en La Victoria, El Contento y Páramo”, finalizó el arquitecto y consultor.
