Un guardián de la naturaleza y su grupo de apoyo ambiental echan raíces desde hace cuatro años en la ciudadela Juan Atalaya.
Con la convicción de crear una conciencia ambiental entre los más pequeños, Said Coronel, residente del 7 de Agosto, decidió habilitar un espacio de su casa para promover el buen uso de los recursos naturales.
Como había trabajado años atrás en el Parque Nacional Los Estoraques, en la Playa de Belén, dominaba el tema ambiental y era un apasionado por la naturaleza, por lo que empezó a poner en práctica sus conocimientos.
Empezó convocando a sus vecinos a jornadas de recolección de basuras en un canal de aguas lluvias aledaños, luego los citaba en su casa para hablar sobre recursos ambientales, y finalmente decidió conformar una fundación de este tipo.
Fue así como nació Samanai. La fundación empezó como un oasis en medio del desierto que representaba la falta de conciencia ambiental de sus vecinos, y se empezó a extender hacía los barrios aledaños.
Samanai en acción
En su primer año, el grupo ambiental de Samanai estaba conformado por niños y jóvenes del 7 de Agosto, Belisario Betancur y Niña Ceci, quienes semanalmente se reunían para combatir la contaminación y darle una mano a la naturaleza.
El grupo de pañoletas verdes empezó a ser reconocido en la ciudadela y en los colegios aledaños los invitaban a ser parte de actividades ambientales que se organizaban.
Samanai llegaba cumplido a las citas con trajes y carteles fabricados en material reciclable.
En el 2012 el grupo ambiental de Samanai empezó a hacer sus primeros pinitos en la radio. ‘La Onda Verde’, fue el primer programa ambiental con el que empezaron a abrirse puertas en la ciudadela.
El animal del día, el sitio turístico a visitar, y los sectores más contaminados de las comunas 7 y 8, hacían parte de la temática del programa.
Cómo Coronel tenía una biblioteca comunitaria en su casa, el número de niños de la fundación se acrecentó. Unos venían a resolver sus tareas y otros a actualizarse en temas ambientales.
En los encuentros semanales les enseña a sus muchachos cómo hacer una huerta casera, el manejo de viveros, producción de abono orgánico y la siembra de plántulas.
“Con esta iniciativa quiero ocupar a los niños y jóvenes en actividades ambientales y educativas, para convertirlos en defensores del ambiente”, dijo Coronel.
El rescate de valores como solidaridad, tolerancia, amistad, responsabilidad, y el trabajo en equipo también hacen parte de los fundamentos de Samanai.
