Ante comentarios de uniformados del área metropolitana que aseguran no haber visto la venta de gasolina de contrabando, en un recorrido de apenas un par de horas se encontró que no solo es posible hallar los puntos de expendio de combustible, sino que están ubicados en zonas de amplia circulación y avenidas, pero tal vez de reducido acceso para los uniformados.
Como se observa en las imágenes 1 a la 3, todo tipo de vehículos, incluidos algunos venezolanos de alta gama, hacen uso de las estaciones de gasolina en inmediaciones de la cárcel Cúcuta, mientras los pimpineros viajan tranquilamente junto al centro de reclusión, y que se tomó como ruta habitual de las entregas de galones llenos.
Entre tanto, entre el Anillo Vial y Villa del Rosario (foto 4) las zonas de tanqueo se han vuelto habituales, y a falta de controles, funcionan cerca a escuelas y sectores de tránsito de niños que crecen viendo el ejemplo no solo de que la ilegalidad es parte del día a día del área metropolitana, sino que el control es, en efecto, ciego.