Aunque impulsar un carro de juguete es cosa de niños, los estudiantes del colegio Gimansio Domingo Savio quieren llevar esta atracción infantil a otro nivel y convertirla en un proyecto social.
Rafael David Arámbula Ochoa, Juan Camilo Rayo, Santiago Rangel y Jenny Rosas diseñaron un carro de juguete que funciona con energía solar para llevarlo a las escuelas más pobres.
Ellos mismos los están fabricando. Utilizan recipientes desechables, cables, llantas de juguete y compran paneles para instalarlos en botellas de plástico.
Jackeline Godoy García, jefe del área de ciencias naturales del colegio Gimnasio Domingo Savio, dijo que la idea se vuelve social cuando encuentran que pueden compartir esta experiencia educativa con otros colegios.
Según Godoy García , la idea, de esta clase inspiradora de construir carros de juguete, es poder compartir la experiencia con docentes y estudiantes donde está la población más desfavorecida.
“Lo que quiere el colegio es apoyar los proyectos educativos ambientales. Se pretende crear conciencia en el cuidado del entorno, pero también se quiere innovar las clases de ciencias naturales desde la experimientación, la exploración y la creactividad”, dijo.
Según la docente, gracias a la creatividad de los jóvenes, la universidad Francisco de Paula Santander se interesó en el proyecto y va a apoyarlos económicamente con el fin de generar competencias ciudadanas en el manejo de los residuos sólidos.
Los carritos son fabricados en plástico tipo PET, que tardan en degradarse al menos en unos 500 años, de esta manera aprovechando los elementos no biodegradables.
El material didáctico será llevado a las escuelas públicas con el fin de replicar la experiencia educativa y que este sea un instrumento de lúdica.
