Las luces se apagaron y el telón se abrió. Con más actitud que nervios, los actores de Brisas de Paz y Futuro empezaron con su número.
Nunca habían tenido un público tan nutrido, ni mucho menos sentado en sillas cómodas y no en piedras o sillas de tablas remendadas, como suele suceder en el Teatro Bambalina Colorada en la parte alta del cerro.
Aunque no era la primera vez que presentaban la obra Villa Estigma, debutaban en un teatro de verdad.
Las primeras en aparecer en escena fueron Francia y Karen Giraldo, madre e hija. Saludaban con sus marionetas al público, desde el teatrino con el que trabajan a diario con los niños de Paz y Futuro y los asentamientos aledaños.
En esta ocasión sus títeres eran más estéticos y pesados. Pasaron de trabajar con marionetas hechas en material reciclable a llevar a escena títeres profesionales.
“Me dolía el brazo porque la marioneta era bastante grande, pero solo pensaba en la sonrisa de los niños detrás del teatrino y se me pasaba”, dijo emocionada Karen, 12 años.
Karen y su mamá Francia, quien es la directora de la Corporación Creación Mágica, eran las encargadas de narrar la historia de Villa Estigma, un barrio donde el desplazamiento, la violencia, el desempleo, y la pobreza reinaban.
Acto seguido, saltaron al escenario Crystal, David, Ingrid, y Sebastián. Cada uno representaba uno de los flagelos del barrio y mostraban cómo escoger el camino indicado marca la diferencia.
En medio de canciones de rap, y baile, iban mostrándole al público cómo el trabajo en equipo, el arte, la solidaridad y la tolerancia, son la mejor arma que puede empuñar la sociedad para forjar un mejor futuro.
“Nos gustó debutar en ese teatro, porque el escenario se presta para todo. En el teatro del cerro tenemos que bailar breakdance y dar botes y giros en la tierra, lastimándonos las manos o los pies al caer, en cambio acá el piso era el apropiado”, dijo emocionado uno de los bailarines.
Otro de los puntos a favor que vieron los jóvenes actores fue que no tuvieron que esforzar su voz para que los escucharan. Había micrófonos para todos.
“Presentarnos en este teatro fue una experiencia hermosa. Nosotros soñamos con poder tener un teatro igual en Brisas de Paz y Futuro”, dijo Karen.
La actividad teatral que les permitió a los jóvenes de la Corporación Creación Mágica presentarse en la Torre del Reloj fue patrocinada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Los niños y jóvenes que hacen parte del programa Rumbos de Paz de Acnur y Corprodinco, en Manuela Beltrán y Las Delicias, hicieron parte del público.
