Charlotte Cunningham, coordinadora del programa de inglés del Centro Tecnológico de Cúcuta (CTC) habla más con sus fulminantes ojos azules que con palabras. Tal vez por eso, es inocultable la satisfacción que le genera relatar que llega a la entidad media hora antes de iniciar las clases y ve que los alumnos arriban antes que ella.
Esta británica, que llegó hace un año a Colombia para trabajar enseñando inglés con la multinacional Berlitz, prefirió la “interacción con la comunidad colombiana, con las personas reales de los barrios menos favorecidos” para generar impacto social que, según los resultados iniciales, se han logrado con los 14 docentes a su cargo.
Los profesores dictan clases a 468 alumnos inscritos para aprender inglés en el Centro, de los cuales, el 99 por ciento son víctimas, desplazados, y habitantes de barrios pobres.
“Vienen todos los sábados sin faltar”, dice Cunningham. “Yo llego media horita antes de las clases y pienso: ¡Están muy temprano! Y a las 12 están preguntando a los docentes, quieren quedarse en los salones para practicar lo más posible, porque aprovechan los recursos del Centro, como debe ser”.
Cuenta que no hallan cómo excusarse cuando llegan tarde y que buscan aprovechar cada momento de las clases que duran cinco horas, de 7 a.m. a 12 m.
“Por eso, quiero tener docentes de muy buena calidad, muy puntuales, dedicados a los estudiantes”, afirma. “La idea es fortalecer la enseñanza, crecer como instituto y entregar a la sociedad estudiantes que sí hablen inglés”.
Para la coordinadora, es necesario empezar ahora mismo, para que en 10 años se amplíe la cantidad de personas capaces de negociar, hablar, viajar en inglés, dado que “Cúcuta está bastante atrasada en comparación con otras ciudades, en formación en idiomas extranjeros”.
“Yo les digo que si quieren salir no del país sino de la ciudad, deben hablar inglés porque los trabajos en Bogotá, Cartagena, Barranquilla exigen el idioma”, afirma.
Debido a esto, se pretende que en 2018 haya intercambios, y se mejore aún más la enseñanza para “desarrollar un ambiente más internacional en Cúcuta, con un ambiente muy multicultural”, porque según dice la meta de los cucuteños ya no es Venezuela, sino el mundo entero.
Retos financieros
Aunque la enseñanza del inglés es la mayor fortaleza, quedan retos de financiación, según se comprobó el jueves en el control político al que fue sometido el Centro Tecnológico en el concejo de Cúcuta.
Al respecto, la directora del Centro, María Jimena Durán, expresó que uno de los desafíos está en el déficit fiscal de la Alcaldía, pues hacen falta transferencias desde agosto.
En total son 140 millones de pesos mensuales pendientes, es decir, 560 millones de pesos.
“Hemos logrado sobrevivir por la eficiencia administrativa”, dijo. “Activamos la venta de servicios, buscando que los recursos se puedan estirar lo que más se pueda, y contamos con que la alcaldía logre cumplir”.
Aun así, enfatizó en que los giros de la Alcaldía permiten soportar 1.200 alumnos inscritos, becados en su totalidad en la formación de carreras técnicas.
