Tatiana termina de pelar la yuca para echársela a la olla del sancocho y su hijo Roger pica las verduras y revuelve la sopa con una pala.
Al otro lado del rústico fogón de piedras y leña, sus vecinos, armados con machetes, picas y rastrillos, quitan la maleza que rodea el comedor escolar de Las Delicias.
Aunque el comedor, construido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), no funcionó este año, se llenó de comensales.
Con un sancocho comunal, las familias de Las Delicias y Manuela Beltrán celebraron unidas su día, de la mano de Corprodinco y Acnur.
Los tareas comunitarias en Las Delicias fueron variadas y tanto hombres como mujeres le metieron la mano a la olla.
El almuerzo colectivo fue amenizado con letras de rap de los jóvenes que hacen parte del proyecto Rumbos de Paz, qué además de compartir la mesa y un plato de comida unieron esfuerzos para embellecer los alrededores del comedor. Limpiaron la basura y adornaron con piedras de colores la entrada al recinto.

Rumbos de paz
Las cerca de 50 familias que hicieron parte de la jornada comunitaria pertenecen a Rumbos de Paz, iniciativa de la Acnur que pretende generar espacios de cambio, arte y cultura entre estas comunidades.
Verónica y su esposo hacen parte del proyecto. Ella está validando el bachillerato con Corprodinco y su esposo, quien canta rap en los buses hace parte del grupo musical del proyecto.
“Yo empecé validando y luego me inscribí en el grupo de comunicaciones y descubrí una nueva forma de ver el mundo”, señaló la ama de casa.
Para Verónica este programa le ha brindado una alternativa cultural diferente a su familia.
Por su parte, Tatiana asegura que los talleres de Rumbos de Paz han permitido que sus hijos se integren y se comprometan con una buena causa.
Mientras ellos aprenden arte, ella y sus vecinas reciben talleres de autoestima, proyecto de vida y emprendimiento, con Corprodinco.
En medio de letras de rap, obras de teatro, videoclips, break dance, y grafiti, se manejan temas sobre violencia sexual e intrafamiliar, salud sexual y reproductiva, reclutamiento forzado, y desplazamiento.
“Con esta actividad comunal buscamos comprometer a los padres con las acciones de sus hijos”, explicó Diana Montes, quien hace parte del proyecto. “Enlazamos el sancocho y la muestra cultural con el fin de que las familias se apoyen mutuamente”.
Las actividades de Rumbos de Paz se extenderán hasta final de año.
