Daños en la pintura, pisos deteriorados, contaminación del agua y corrosión en estructuras de metal son algunas de las consecuencias de la falta de limpieza de estos espacios, al menos, una vez por semana.
Según los investigadores de Corponor, una paloma puede producir hasta 12 kilos de heces al año, pero pese a la cifra, a la fecha no hay proyectos en ejecución para el control de estos animales que, para algunos transeúntes, son “una caca”.