Un silencio se toma las calles de Desplazados 1 y 2. Allí no se escuchan ruidos de carros, motocicletas o niños corriendo por las calles. El barrio está casi solo.
Desde hace unos dos años, las familias desplazadas, beneficiadas con las viviendas gratis, fueron abandonando las casas debido a la falta de transporte público, ausencia de escuelas cercanas y puestos de salud, y las regulares condiciones en las que les entregaron las casas.
“La gente se sigue yendo y así nunca vamos a tener transporte público. Hace un año se metió una ruta de busetas para acá pero cómo no salían muchos pasajeros nos la quitaron al mes”, dijo la vecina Virginia Jaimes.
Con nostalgia aseguró que por lo menos 60 de las 126 familias que recibieron casa en Desplazados 1 y 2 se fueron. Los pocos que quedan se aferran a no perder lo único que tienen: su vivienda.
Hace un mes, unas 15 familias invadieron igual cantidad de viviendas abandonadas con el propósito, según ellos, de aprovechar las casas que a la fecha estaban deshabitadas. Los vecinos apoyaron esta acción alegando que no querían seguir viviendo solos. La invasión fue frenada de inmediato por la Policía y Metrovivienda.
Los invasores abandonaron los predios y Metrovivienda citó a los verdaderos beneficiados a rendir cuentas. Tenían que ocupar las casas de nuevo para no perder el beneficio del subsidio de vivienda.
A los invasores los convencieron de abandonar, por voluntad propia, las viviendas bajo la promesa de que si demostraban ser desplazados podrían ser incluidos en el sorteo de las viviendas que se destituyeran.
La vecina Dioselina Hernández, aseguró que pese a que por lo menos unos 13 propietarios, de los que fueron citados, volvieron al barrio a reclamar sus casas, no duraron más de tres días habitándolas.
“Los dueños llegaron metieron un par de chécheres viejos y se volvieron a ir”, dijo Hernández. “Volvimos a quedar solos en este barrio”.
Al problema de transporte público se le suma el transporte escolar y la falta de presencia policial. Hasta el mes pasado los 80 niños que estudian en el colegio de El Carmen de Tonchalá pudieron acceder al transporte gratuito. Los niños que estudian en Belén, La Pastora o Las Delicias deben irse caminando ante la ausencia de un bus para ellos.
“La última vez que una patrulla de Policía pasó por acá fue en el desalojo. Nos sentimos desprotegidos”, dijo Hernández.
La comunidad pidió a Metrovivienda revisar estos casos con el fin de que las familias beneficiadas habiten las casas.
