En Cúcuta existe un apacible rinconcito ubicado en el barrio Popular sobre la avenida 1E con la avenida Gran Colombia, el cual encarna uno de los mayores espíritus altruistas con fines asistencialistas en favor de los nortesantandereanos.
Gracias a un puñado de cucuteños que en 1936 conformaron una junta administradora del legado del general Virgilio Barco, precursor de la industria petrolera y dueño de una conciencia social admirable, crearon la Fundación y más tarde, en 1955, la Clínica Materno Infantil, donde atendieron más de 50 mil partos a madres de escasos recursos económicos. Tras un interregno de doce años, en 1992 quedó funcionando como centro de salud y preescolar.
Como un homenaje al pionero de la industria petrolera y abuelo del expresidente, allí se encuentra entre otras cosas, la réplica de la primera refinería construida en Suramérica en 1906, en el barrio El Callejón.
En la Fundación Virgilio Barco, el visitante encuentra un ambiente sosegado, adornado de zonas verdes con palmeras, murales, esculturas maternales y donde el lema es trabajar por la salud integral de la niñez desamparada.
