Lo que se suponía que era una carga de muebles de madera traída desde China, terminó siendo el cargamento de contrabando más grande que se haya incautado en la historia de Colombia.
Fueron más de $21.000 millones en zapatillas y prendas de vestir que venían del país asiático, a un precio irrisorio, y que intentaban ingresar por Buenaventura para inundar el comercio, especialmente en los principales sanandresitos del país, incluido el de Cúcuta.
Días después, otro cargamento con jarrones metálicos que venía del mismo país fue abierto por la autoridad aduanera y lo que hallaron fueron miles de zapatillas de reconocidas marcas.
En abril de este año, la Policía Metropolitana de Cúcuta se incautó de 40 mil pares de sandalias, valuadas en 200 millones de pesos, los cuales eran transportados en un camión desde territorio venezolano.
En una reciente rendición de cuentas ante la Asamblea de Norte de Santander, la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) reportó que a la fecha llevaban ejecutadas 63 órdenes de extinción de dominio en locales comerciales, viviendas, fincas y vehículos empleados en el delito de contrabando.
Bajo esa estrategia han venido operando organizaciones delincuenciales que, según las autoridades, guardan una estrecha relación con el narcotráfico y el lavado de activos.
Guillermo Botero, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, indicó que el contrabando además de ser un delito, es un negocio económico. “Los de aranceles altos son más propensos a ser contrabandeados”, asegura.
Fachada
El coronel William Valero Torres, director nacional de la Policía Fiscal y Aduanera, señala que la forma en que operan estas bandas es clara.
“Las empresas que hemos encontrado últimamente intentando ingresar contrabando por Buenaventura son empresas fachadas, que se crearon hace poco y son producto de aquellas organizaciones que buscan ingresar mercancías para posiblemente ejercer un lavado de activos, venderlas y retornar ese dinero, que muy probablemente salió del país a través del narcotráfico”, explicó el oficial.
El ilícito inicia con la creación, en las Cámaras de Comercio de las principales ciudades del país, de unas empresas que sirven como fachada durante tres o cuatro meses antes de empezar a entrar mercancías ilegales.
Así lo han hecho durante los últimos cinco años las más de 45 personas jurídicas que figuran en la Base de Infractores Aduaneros, a las que les fueron canceladas la autorización para importar y el Registro Tributario.
“Lo que hacen estas empresas de papel es que luego de creadas realizan dos o tres importaciones legales y semanas después empiezan a ingresar al país mercancía de contrabando. Son empresas aparentemente normales, pero que al analizar en detalle la documentación se encuentra información inconsistente”, explicó un agente aduanero.
En algunos casos, agrega otra fuente, “esas empresas de fachada son creadas a nombre de personas que, a simple vista, sabe uno que fueron utilizadas por estas organizaciones delincuenciales como testaferros”.
Gestión
Santiago Rojas, director general de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), explicó que se ha implementado un nuevo modelo de gestión de riesgos que permite ver si coincide el volumen de importación de una empresa con su creación, con su capital, con sus actividades normales y “de esta forma hemos podido dar estos golpes”.
Parte del plan de las organizaciones que se lucran del contrabando, contempla la contratación de alguna Sociedad de Intermediación Aduanera (SIA) de renombre para tratar de despistar a las autoridades o crean una empresa fantasma con dos o tres empleados para adelantar los trámites de legalización de la mercancía ante la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), el puerto de arribo y la Policía Fiscal y Aduanera.
De acuerdo con el director de la Dian, las ciudades en las que comúnmente se crean esas empresas de fachada para importar y adelantar los trámites de legalización del contrabando son Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, entre otras.
Hecho en Colombia
El coronel Diego Córdoba, comandante de la Policía Fiscal y Aduanera en Buenaventura, destaca la articulación entre la Dian y la Polfa, que tras la perfilación que hace la Sala de Riesgo de la Dian de los contenedores que llegan al puerto, ha logrado un mayor control y resultados contundentes.
Sin embargo, es demasiado alto el volumen de mercancía de contrabando que sigue ingresando al país. Entre otras cosas, dicen las fuentes, porque hay personas que conocen bien la forma en que funciona el comercio mundial y está buscando siempre nuevas estrategias para evadir impuestos y aranceles.
Se han encontrado, por ejemplo, camisetas que ingresan de contrabando al país y desde su lugar de origen, bien sea en China, Vietnam o la India, ya traen un sello que dice ‘Hecho en Colombia’ y eso hace que después de que deje el puerto sea imposible de demostrar que es un producto ilegal.
Igualmente, el contrabando lo ingresan primero a otros países que tienen algún tratado comercial con Colombia y luego lo envían a Buenaventura o un puerto en el país sin aranceles.
