Jorge Isaac Murillo Ortiz, de 11 años, acostumbra a bañarse en el río Táchira y a atrapar los peces que lo habitan. Ayer, se encontró con una situación alarmante.
Miles de alevinos y peces aparecieron muertos y apilados sobre piedras que bordean el río, limítrofe con Venezuela.
Los peces fueron descubiertos por funcionarios de la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor). Eran tantos, que se podían ver desde el puente internacional Francisco de Paula Santander.
Según Libis Patricia Ortiz, aguas arriba del puente arrojan desechos y vierten aguas negras, y eso pudo ser la causa de la mortandad.
Otros habitantes del sector dijeron que los peces empezaron a morir el sábado.
Ortiz dijo que campesinos venezolanos de Ureña están desviando el cauce para regar cultivos de caña, razón por la cual la corriente ha disminuido.
El fenómeno se observa desde el sector La Gabilla.
“Pudimos encontrar mojarras, tilapias, guabinas, coroncoros, entre otras especies que habitan en el afluente y que han sido sembradas por Corponor”, dijeron los pobladores.
El secretario de Seguridad Ciudadana de Cúcuta, Tubalcail Contreras, dijo que visitaría la zona y con base en una inspección tomaría acciones para evitar que se contaminen las aguas de este río, que conecta con el Pamplonita.
Contreras informó que tratan de establecer la causa de la tragedia, que no es recurrente; sin embargo, hasta ayer no había razones sobre la mortandad.
“El grupo de profesionales de concesión de aguas en estos momentos está realizando aforos en el río para determinar el caudal y la profundidad. A su vez el equipo de laboratorio ambiental está tomado muestras del agua y de los peces para determinar la causa de la mortandad”, dijo Corponor.
Además, informó de la emergencia ante la Cancillería para que, junto con las autoridades venezolanas, se active un plan de contingencia para retirar los peces.
Es la segunda mortandad que se observa en lo que va de este año en ríos de Cúcuta.
Según Gloria Esperanza Santamaría, comúnmente las personas que viven cerca de las laderas del río pescan tilapias, rampuches y cachamas, y ahora son las aves carroñeras las que se dan un festín, porque no hay quién recoja los peces en estado de descomposición.
En el lugar proliferan moscas y se observa un grado alto de contaminación, dijo Santamaría.
