Henry y José de Jesús, 11 y 29 años, llegan muy temprano a la biblioteca pública Monseñor Luis Pérez Hernández en La Libertad. Ambos tienen discapacidad cognitiva y son los visitantes más asiduos de la sala de lectura.
Se sientan y saludan con afecto a Claudia Sanabria, la bibliotecaria, al tiempo que le piden que les lea un cuento, les ayude con una pintura o con algún juego en el computador.
Para Sanabria, la paciencia y el amor que le impone su labor son la clave para lograr una óptima relación con la lectura, y las sonrisas y agradecimientos de los usuarios de la biblioteca su mejor paga.
Así se inicia uno de los días de Sanabria, quién desde hace tres años dirige la biblioteca Monseñor Luis Pérez Hernández, postulada al Premio Nacional de Bibliotecas Públicas Daniel Samper Ortega.
El concurso organizado por el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional, y la Red Nacional de Bibliotecas de Colombia, destaca la labor comunitaria de las bibliotecas públicas en todo el país, y premio a las mejores experiencias y modelos de gestión con $50 millones para la adecuación de la biblioteca y una pasantía internacional a la bibliotecaria encargada.
Sanabria no era de las alumnas que se la pasaban en la biblioteca. Aunque no le daba pereza la lectura, este no era uno de sus sitios predilectos. Sin imaginárselo, terminó por encaminar su vida a la literatura.
Desde hace siete años se internó entre cuentos infantiles, enciclopedias, y textos escolares. La biblioteca Simón Bolívar, que en ese entonces funcionaba al interior de la escuela de Comuneros fue su primer sitio de trabajo.
“Al principio fue duro aprender a trabajar con los niños. A la hora de descanso la biblioteca se llenaba y me tocaba multiplicarme para ayudarlos y evitar que dañaran los textos”, recordó en medio de risas.
Sin embargo, esta experiencia, los cursos, y diplomados con los que se actualizó, y el empeño, responsabilidad y amor que le impregna a su labor la hicieron destacarse como una de las mejores en el municipio en su oficio.
Además de ayudar a niños, jóvenes y adultos en sus consultas diarias, organiza talleres lúdicos de lectura y escritura con la primera infancia y madres cabeza de familia. Uno de sus fuertes son las asociaciones de la tercera edad, con ellos recrea en un cuaderno sus historias. Estas actividades las complementa con tomas de lectura al parque y cine foros para toda la familia.
