El nuevo aire que el proyecto de remodelación del Paseo Rojo y Negro le pretende dar a la ciudadela Juan Atalaya se ha visto opacado por destrozos y vandalismo en las obras.
Las huellas de los pimpineros se pueden apreciar en las losas de adoquín manchadas de gasolina. Y los vándalos dejaron su estampa en sillas y pisos del emblemático Paseo.
“No hemos entregado aún la obra y ya hemos encontrado los senderos peatonales llenos de grafitis”, denunció Alonso de Jesús Rincón, director de la obra del Consorcio Paseo Rojo y Negro.
Algunas de las barandas instaladas en el Paseo se han desprendido por el mal uso, como lo evidenció el contratista a la interventoría con fotos de estudiantes balanceándose en las estructuras metálicas.
A esto se le suma el deterioro de los senderos peatonales producto del tráfico vehicular.
“Con el inicio de las obras del intercambiador vial se hicieron unos desvíos por la calle 0 de Comuneros, vía paralela al paseo, y los camiones empezaron a montarse en los andenes dañando varios tramos”, explicó Rincón.
La mayor preocupación del contratista radica en que estos costos no los asume la póliza de la obra porque este tipo de daños no está contemplado en ella.
Rincón dijo que la póliza no cubre los daños hechos por el mal uso de la obra e invitó a la comunidad a cuidar este espacio. Pese a que los senderos fueron construidos exclusivamente para el paso peatonal, los camiones suben y bajan sin reparo.
“Esos daños no deberíamos repararlos nosotros, pero como aún no se ha entregado obra, tenemos que llegar a un acuerdo con la Gobernación”, expuso Rincón.

(Como la Alcaldía no tiene estatuto para el espacio público, algunos tramos de la obra están inconclusos.)
Los atrasos en la entrega
Respecto al porqué de las demoras en la entrega de la obra, que según el cronograma inicial se debería cumplir este mes, el contratista aseguró que los atrasos han sido por culpa de la Alcaldía y su tardanza en solucionar problemas.
Desde febrero del 2014, un mes después de haberse iniciado la obra, la interventoría le notificó a la secretaría de Gobierno resolver una situación de invasión de espacio público en dos tramos de la obra en la Primera Etapa de Atalaya, pero no tuvo respuesta alguna.
El 9 de junio, el 18 de noviembre, y el 17 de diciembre del mismo año se le volvió a notificar esta situación y la Alcaldía tampoco dio respuesta. Este año, la interventoría ha oficiado a la Secretaría de Gobierno por este mismo asunto el 18 de febrero, el 12 de marzo, el 17 y el 30 junio, y tampoco les han solucionado.
La obra lleva un avance del 97 por ciento en las 9 manzanas intervenidas. Solo queda pendiente el tramo de las casetas de El Natilan.
