Una leve llovizna humedeció la entrada de Manuela Beltrán obstruyendo el tráfico vehicular. El barro hizo patinar los carros y motos, mientras que los habitantes salieron de las casas con los zapatos en la mano, lavándose luego los pies para quitarse el barro.
Ese panorama se repite en este barrio cada vez que llueve. Pese a que desde hace dos años Manuela Beltrán se legalizó el pavimento no ha llegado a ninguna de las calles.
Aunque los vecinos dicen que es prematuro que los tengan en cuenta para los proyectos de pavimentación, se quedaron con las ganas de tener una vía de acceso medianamente transitable.
A principios del año, en la inauguración del alumbrado público del barrio con luz Led, el alcalde Donamaris Ramírez les prometió que les ayudaría a habilitar con recebo la ruta de acceso, pero a la fecha no han recibido ni una carreta del material prometido.
Como no tienen una vía en medianas condiciones el transporte público se abstiene de entrar con nuevas rutas, por lo que los vecinos deben ir hasta Valles del Rodeo, unas siete cuadras más arriba, en busca de transporte.
“Las empresas de transporte público nos han dicho que ellos nos garantizan rutas siempre y cuando tengamos una vía apta para su transitar, pero el municipio no nos ha tendido la mano”, dijo Juan Gabriel Hernández presidente de junta.
En Las Delicias, el barrio vecino, la situación es la misma.
“A nosotros también nos prometieron el recebo y lo seguimos esperando”, dijo José Luis Zabaleta, presidente de junta de acción comunal. Por su condición de ilegalidad en el asentamiento aún no esperan el asfalto.
Las vías transitables de Las Delicias han sido habilitadas por los vecinos. Ellos, con asfalto reciclado y aceite han logrado compactar algunos tramos viales en el arcilloso asentamiento cucuteño. Sin embargo, las rutas de transporte público también le son ajenas.
