La presencia de ventas de gasolina en pimpinas no será permitida en aquellos espacios públicos que hayan sido blanco reciente de inversiones por parte de la alcaldía y la gobernación.
La medida se adoptó en el último consejo extraordinario de seguridad que sesionó también para implementar medidas conducentes a erradicar el riesgo para las aeronaves por la presencia de gallinazos en el espacio empleado para su partida y descenso al aeropuerto Camilo Daza.
Los miembros del consejo, del que hacen parte la Fiscalía, Procuraduría, Personería, Policía, Ejército y Alcaldía, entre otros, acordaron el retiro de casetas y cambuches en los que se esté expendiendo al público la gasolina en sitios como el Paseo Rojo y Negro, La Plaza de Banderas, alrededores de las urbanizaciones nuevas como Estoraques, San Fernando del Rodeo, Cormoranes y Ciudad Rodeo.
Asimismo, en los distintos planes habitacionales que se construyen en la actualidad en Cúcuta, localizados en la avenida del Río, San Luis, y los anillos viales oriental y occidental.
“No es justo que obras que aún sin haberse inaugurado ya estén inundadas de ventas de gasolina, como el Paseo Rojo y Negro, en Atalaya”, dijo el comandante de Policía de Cúcuta, coronel Jaime Barrera.
Esta proliferación de pimpinas pone en riesgo la seguridad y la vida de las personas, además de que contribuye al desmejoramiento del entorno urbanístico, dijo por su parte el líder comunal Javier García.
El consejo de seguridad decidió que además de no permitirse la venta de gasolina en pimpinas en los lugares antes mencionados, también se procederá desde este martes con la destrucción de casetas y cambuches, algunos de ellos con muebles y televisores en su interior.
Estas medidas se suman a las implementadas el año anterior para los alrededores de las escuelas, centros de salud, plazas de mercado, escenarios deportivos y separadores de las principales avenidas, en los que tampoco se permiten ventas informales de combustible.
En la ciudad se calcula que 3.500 familias se dedican a la venta informal de gasolina en pimpinas. En los dos últimos años esta población se vio incrementada en por lo menos el ochenta por ciento, producto del desplazamiento y de las deportaciones de nacionales del vecino país, señalan estudios oficiales.
Representantes de los trabajadores que expenden combustibles de manera informal criticaron las medidas al tiempo que volvieron a recordar a la administración municipal sobre la demora en poner en marcha los anunciados planes de reconversión laboral para esta población.
‘La reconversión no llega’
El gremio de trabajadores informales de la gasolina les reiteró ayer a la administración municipal y al Gobierno nacional que mientras no se haga realidad el plan de reconversión laboral prometido desde años anteriores, “muy seguramente seguirá habiendo presencia de pimpineros en la ciudad”.
Para estos informales una solución en el corto plazo para erradicar las ventas de los pimpineros es con la creación de las estaciones de servicio, “que seamos propietarios y trabajadores organizados y que devenguemos nuestro sustento de manera digna”, insistió el presidente del gremio José Abel Correa.
Correa habló en estos términos el domingo en una asamblea para actualizar los estatutos establecer un plan de trabajo que conduzca a la reconversión laboral de por lo menos 1.800 ‘pimpineros’.
Frente al deseo del gobierno nacional y la alcaldía para concretar el proceso laboral con los ‘pimpineros’, Correa dijo que solo se conoce de un diálogo entre el alcalde y el ministro de Minas, del que nada se conoce.
“Pensamos que la creación de las estaciones de servicio, que funcionen como debe ser, con servitecas, cambio de aceite, lavado de carros y mecánica es, a nuestro juicio, la fórmula para el desmonte del ‘pimpineo’ en Cúcuta”, precisó Correa.
