Una propuesta novedosa y que, incluso, ya está consignada en el Plan de Desarrollo Municipal, sería la última carta que se jugaría para salvar la joya de la cultura de Atalaya, el teatro del mismo nombre, cuyo estado hoy está en ruinas.
La iniciativa es autoría del concejal Oliverio Castellanos y en ella también se concentra el querer del movimiento cultural y artístico de esta zona de la ciudad.
La propuesta pretende que el lugar, al que incluso han querido destinar como cuartel de policías, no solo sea un teatro, sino el sitio de encuentro de todos los artistas cucuteños y de todas las manifestaciones culturales, algo así como una casa cultural a la cual también tendrán acceso estudiantes y ciudadanos del común, dijo Castellanos.
Pero como todo proyecto, requiere del concurso de mucha gente, incluidos Alcaldía, Gobernación, Gobierno Nacional y empresa privada.
Para el concejal, la dirigencia política del departamento está obligada también a jalonar esta propuesta en el ámbito nacional: se requiere mucha gestión para conseguir los recursos que se requieren, porque aquí le estamos apostando es a la paz con la cultura.
Castellanos explicó que el proyecto incluye la readecuación de la sala de teatro, la cual tendría una capacidad de 500 personas; además, el reacomodamiento de unos salones de formación artística en la segunda planta, y una media torta en la parte exterior para espectáculos al aire libre.
Castellanos dijo que se ha avanzado en la elaboración de los estudios y diseños, y la idea es que el escenario sea un complemento de la actividad deportiva en ese conglomerado urbanístico de Atalaya.
El teatro tiene que convertirse en el espacio que los jóvenes han estado esperando por décadas para su desarrollo artístico y cultural, dijo el concejal.
El gestor cultural, Luis Eduardo Suárez Ramírez, expresó que o es ahora o nunca la recuperación plena del teatro.
La Alcaldía respaldó el proyecto, cuyos diseños preliminares arrojan que la construcción antigua hay que demolerla en su totalidad.
El secretario de Cultura del municipio, José del Carmen Ortiz, expresó que lo que está, proyectado para el teatro de Atalaya requiere del concurso no solo de la alcaldía, sino de la Gobernación y de la Nación.
Ortiz dijo que el proyecto que pretende rehabilitar el teatro ya fue enviado a Planeación Nacional, por lo que se requiere el compromiso de los parlamentarios locales para poder dar luz verde a esta iniciativa.
“Nosotros no vamos a invertir en una estructura que posteriormente se tumbaría de aprobarse el proyecto presentado a Planeación Nacional”, aseguró Ortiz, y alegó que la actual administración no iba a incurrir en el mismo error de la administración pasada, que invirtió en unas adecuaciones que no son útiles para darle apertura al teatro.
Al teatro, tras permanecer en completo abandono por más de una década, se le hizo una inversión de $120 millones en el gobierno de Donamaris Ramírez, pero su destino no era la cultura sino un cuartel para el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).
“La administración pasada hizo la inversión pensando en entregarle el teatro al Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), y no pensó en el funcionamiento del teatro, por eso sus arreglos de nada sirven”, explicó el secretario.
