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Cúcuta
Todo está llegando al límite
La situación está en tensa calma pues hay grupos de personas inconformes con la respuesta del Gobierno en relación con los empleos.
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Martes, 6 de Octubre de 2015

Mientras el Sena tiene al tope su oferta institucional para que los retornados de Venezuela estudien y consigan empleo y el Departamento para la Prosperidad Social informa que los 4 mil millones de pesos que tenía para beneficiarlos ya se agotaron, quienes hoy habitan en el albergue de Interferias afirman estar “aburridos” de no hacer nada y que se les está agotando la paciencia.

La situación está en tensa calma pues hay grupos de personas inconformes con la respuesta del Gobierno en relación con los empleos, las condiciones de salud, y las garantías de sus derechos, razón por la cual podrían irse hoy a una manifestación pacífica, o simplemente aventurarse a buscar qué hacer en las calles de Cúcuta.

Christopher Mantilla, por ejemplo, asevera que pese a ser bachiller, reservista, tener sus papeles en regla y no tener inconvenientes con la justicia, no ha conseguido trabajo y ayer se  marchó “de puro aburrimiento”.

“Acá, a la gente le están diciendo que se vaya, que está mejor en la calle que acá, donde puede comenzar a padecer enfermedades”, relató. “Todo estuvo muy bien mientras vinieron los del Gobierno a tomarse la foto, pero se están olvidando de nosotros”.

Tanto para él, como para otros albergados, es inexplicable que se les diga que Interferias cerrará en ocho días y que deben firmar su salida antes de que se acaben las ayudas.

Tal vez por ello es que cuando se llega al lugar, se ven niños con sarpullido por todo el cuerpo que, cuentan sus padres, los médicos dijeron que se debía a la calidad del agua con la que se bañaban, el calor y el sudor.

‘No trabajan porque no quieren’: Márquez

Aunque los papás de los niños enfermos manifiestan estar dispuestos a trabajar “en lo que salga”, su salida de Interferias es incierta, pues unos afirman haberse capacitado y estar sin trabajo, y otros relatan que los presionan para que abandonen el albergue y que “sin nada” no se van.

Esto les está llevando a pensar que tal vez es el momento de que les regalen un lote “para levantar vivienda con tablas y una lata de zinc”, lo cual desataría un nuevo conflicto social en Cúcuta.

Según Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (Ungrd), “quien no está trabajando es porque no quiere”. 

“Hay una oferta permanente, e incluso el Sena nos ha reportado deserción”, dijo. “Son más que suficientes los servicios con una red de salud activada, agua de mejor calidad de la que hay en otros sectores, toda la gente vacunada, y no hay un solo reporte negativo de los organismos de salud”.

El funcionario afirmó que actualmente hay 1.145 personas ubicadas en empleos y que muchos de los que se quejan no se han acercado a preguntar por los trabajos, o los abandonan porque consideran que las condiciones son desfavorables.

“A veces, la gente tiene otras influencias”, reveló Márquez, coincidiendo con uno de sus funcionarios, Pedro Felipe López, quien dio a conocer que algunos de los que residen en el albergue solo esperan un beneficio personal que sobrepasa la capacidad del Estado.

López comentó que, por ejemplo, actualmente hay cuatro personas que –según catastro- tienen propiedades, pero insisten en obtener vivienda como consecuencia de la emergencia. 

Estos casos ya fueron denunciados y serán investigados por la Fiscalía, aunque no son los primeros pues se supo que otras 164 personas que ya están fuera del albergue, también tenían propiedades.

“La oferta institucional tiene un límite”, señaló López, pero no se sabe cuándo ni cómo se establecerá el mismo, dado que se insiste en que el albergue estará hasta que salga la última persona.

Pese a que no hay un dato concreto, ni una fecha, se habla de que las entidades de Gobierno podrían comenzar a poner en evidencia ante la Procuraduría de Familia, o el Icbf, a los padres de familia que mantienen a sus hijos en malas condiciones al continuar en el albergue y no buscar una alternativa cómoda y digna para ellos y sus familias.

Entregan cédulas de extranjería

Pese a los inconvenientes, ayer hubo una buena noticia para los deportados pues sus cónyuges venezolanos recibieron las cédulas de extranjería que regulan su situación en el país. 

En total fueron 80 los venezolanos beneficiarios que afirmaron sentirse satisfechos por la celeridad con la que se dio el proceso.

Según Christian Krüger, director de Migración Colombia, “este es el primer paquete grande de cédulas que entregamos, porque hay 168 solicitudes”.

Con este documento, los venezolanos podrán conseguir trabajo, transitar sin inconvenientes por el territorio nacional, aunque este es solo el primer paso, ya que si desean nacionalizarse deberán llenar de inmediato el formulario para ello, en cualquiera de los 27 centros facilitadores de Migración Colombia y, en seis meses, tendrían la nacionalidad.

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