Ni siquiera estar frente al Señor de Los Milagros fue excusa para evadir las tareas terrenales.
Eso lo supo el secretario departamental de Hacienda, Martín Martínez, quien no se desprendió de su misión de recoger impuestos, esta vez en una brillante caja para las limosnas.

También lo reconoció el gobernador William Villamizar, quien pidió iluminación y guía para demostrarle a la Fiscalía su convencimiento de que los argumentos vencerán las dudas sobre el contrato por el que lo investigan.
“Las cosas se hicieron de acuerdo con las normas”, dijo delante de una audiencia integrada por su gabinete, algunos alcaldes, y decenas de jóvenes que coparon el iluminado recinto y le dieron más energía a los cánticos matutinos de unaa misa que casi era una fiesta.
A diferencia de la ocasión anterior, en la que se rogó a San Miguel Arcángel por la protección y el bienestar del mandatario, esta vez sus vecinos del barrio Comuneros se encontraron en acción de gracias, en un ambiente que se percibió más aliviado y de más confianza en que el gobernador podrá mantenerse en su cargo.
Hasta el párroco, Juan Carlos Ballesteros, usó sus ornamentos dorados, habitualmente usados en celebraciones, cuando bien pudo usar un tono verde, al tratarse de tiempo ordinario.
Sin embargo, la serenidad y la alegría reinaron en el templo del Señor, ubicado en el barrio que por más de 15 años fue el hogar de Villamizar: “lo vio crecer y hoy lo acompaña”, según dijo su fiel amigo Jesús ‘Chucho’ Daza.
“Tenemos tranquilidad con nuestras actuaciones, pero la voluntad de Dios la acogemos con entereza y paz interior”, afirmó el gobernador, poco antes de aclarar que surtido el interrogatorio para presentar explicaciones tiene fe en que en la audiencia del 31 de octubre podrá demostrar que no hay motivos para estar en el ojo del huracán.
“Eso sí, con la ayuda de Dios, para salir adelante” y comprobar si la fe mueve tantas montañas, como documentos los abogados.
