La historia de Lucas Francesco Murillo García, el niño de siete años que movilizó la atención del país tras pedir ayuda públicamente debido a su delicado estado de salud, dio este lunes un nuevo paso en su tratamiento.
El menor fue sometido a una compleja cirugía en la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga, donde permanece bajo atención médica. Su madre, Andrea García, confirmó a La Opinión que el procedimiento ya terminó y que, por el momento, la evolución es favorable.
“Ya está operado. Todavía no ha salido de sala de cirugía, pero la cirugía ha sido favorable por el momento”, explicó la madre del menor.
Sin embargo, la familia todavía debe esperar. Según Andrea, los médicos les indicaron que las próximas 72 horas aproximadamente serán críticas para determinar cómo responde Lucas al procedimiento y cómo evoluciona durante el postoperatorio.
“Tenemos 72 horas más o menos en una condición crítica para saber cómo nos va con el niño, pero pues vamos bien, vamos contentos. Todo eso para nosotros es ganancia”, manifestó.
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¿Qué cirugía le realizaron a Lucas?
Una de las principales precisiones entregadas por la madre es que Lucas no recibió un trasplante de corazón.
La posibilidad de un trasplante había sido uno de los motivos por los que la familia buscó ayuda públicamente, debido a la complejidad de la cardiopatía congénita que padece el menor. Sin embargo, después de los estudios realizados por los especialistas, se optó por una intervención quirúrgica que pudiera realizarse de manera más inmediata.
“Necesitaba algo pronto y el trasplante no, no esperaba para el trasplante. Entonces pudieron pensar en la cirugía que hacía falta”, explicó Andrea.
Según la madre, el procedimiento tuvo como objetivo modificar la anatomía del corazón de Lucas para mejorar sus condiciones actuales y permitir que el trasplante, si llega a ser necesario, pueda quedar para un momento posterior.
La familia espera que esta intervención permita mejorar la calidad de vida del niño y que, eventualmente, pueda retrasar la necesidad de un trasplante hasta que Lucas sea mayor.
Las próximas horas serán determinantes
Aunque la cirugía terminó favorablemente, Lucas permanece en una etapa delicada debido al proceso de recuperación.
Su madre explicó que todavía no existe una fecha definida para el alta médica y que el regreso de la familia a Cúcuta dependerá de la evolución del menor.
“Ahora toca esperar a ver cómo nos va con el postoperatorio”, señaló Andrea.
La familia continuará acompañando a Lucas en Bucaramanga mientras los médicos evalúan su respuesta a la intervención.
El llamado que movilizó al país
La situación de Lucas había adquirido dimensión nacional semanas atrás, cuando el menor grabó un video dirigido al presidente Abelardo de la Espriella, en el que manifestó su temor por su estado de salud y pidió ayuda para que se evaluara la posibilidad de un trasplante.
A partir de ese llamado se produjo la intervención de las autoridades de salud y de la Nueva EPS, además de la gestión para su traslado en un avión ambulancia desde Cúcuta hasta Bucaramanga el pasado 1 de septiembre.
Durante las semanas siguientes, Lucas fue sometido a diferentes estudios y valoraciones médicas en la Fundación Cardiovascular. Finalmente, la junta médica determinó que la alternativa quirúrgica era el camino que debía seguirse en este momento.
Ahora, después de la intervención, la familia permanece a la espera de las próximas horas.
“Que me sigan ayudando ahí en la oración para que pueda ser más pronta la recuperación”, pidió Andrea.
Por ahora, Lucas continúa hospitalizado en Bucaramanga y bajo observación médica, mientras sus familiares esperan que supere satisfactoriamente el periodo más delicado del postoperatorio.
El emotivo reencuentro con sus ocho hermanos llegados desde Cúcuta
Antes de la cita en el quirófano, la familia vivió momentos de profunda carga emocional. Durante el fin de semana, los ocho hermanos de Lucas viajaron desde Cúcuta hacia la capital santandereana para reencontrarse con él tras dos semanas de separación física. Los niños compartieron horas de juego y diálogo en la terraza de la clínica, en un encuentro organizado por sus padres para llenarlo de ánimo.
Tras la emotiva despedida, sus hermanos retornaron a la capital nortesantandereana, mientras sus padres, Andrea García y su esposo, permanecen en el centro médico.
La familia preparó psicológicamente a Lucas desde la fe y la consciencia de su estado. “Está bien, alegre, contento, dispuesto. Hemos estado poco a poco diciéndole lo que va a pasar, que puede suceder incluso la muerte, que se puede convertir en un angelito también”, compartió su madre en entrevistas previas.
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