Una nueva traba le salió a la entrega de las obras de remodelación del Paseo Rojo y Negro, en la ciudadela Juan Atalaya, las cuáles deberían haberse entregado en julio del año pasado.
Pese a que hace un mes el alcalde Donamaris Ramírez firmó una resolución que ordenaba la reubicación de las 22 casetas que durante tres décadas han estado instaladas en el sector de El Natilán, en la Primera Etapa, esta no ha podido hacerse efectiva.
El proceso de desalojo que estaba a cargo de la inspectora de Policía Sharon Barrera, fue impugnado por los propietarios de las casetas, que alegaron que el municipio no les da las garantías necesarias para aceptar la reubicación.
“Se tenia previsto realizar este mes la diligencia, pero los vendedores no estuvieron de acuerdo y el proceso tomó un nuevo rumbo”, explicó Tatiana Sarmiento, subsecretaria de Espacio Público.
La administración municipal está a la espera del veredicto del juez encargado del caso, para proceder.
Sarmiento dijo que pese a que la alcaldía le planteó a los comerciantes reubicarlos en un predio municipal y construirles una plazoleta de comidas en este mismo lugar, estos se muestran escépticos.
De no llegar a un acuerdo antes de finalizar noviembre, el tramo de las casetas quedaría definitivamente por fuera del proyecto de remodelación y adecuación del emblemático Paseo Rojo y Negro.
En los últimos 21 meses la interventoría del proyecto le ha enviado 10 oficios a la alcaldía pidiendo la habilitación del sector de las casetas para continuar las obras, sin embargo aun no han conseguido respuesta satisfactoria.
Los vecinos de las comunas 7 y 8 manifestaron su descontento con la falta de gestión municipal, para resolver a tiempo esta situación.
“Desde antes de iniciarse las obras la alcaldía estaba al tanto de las reubicaciones que debía hacer. No es posible que por su negligencia, y la oposición de unos cuantos quedemos con una obra truncada”, dijo Alexis Mora, líder comunitario.
