Olvidar todo lo que la guerra les hizo vivir es factor común entre las 67 víctimas que decidieron convertirse en microempresarios y ayudar a otros.
Se volvieron especialistas en confección, mecánica, belleza, comercio y agricultura.
Con lo poco que tenían montaron sus negocios y tras una convocatoria de la Secretaría de Posconflicto del municipio comenzaron a recibir formación empresarial.
Según sus gustos y conocimientos pidieron cursos específicos y como recompensa a la formación que tuvieron, con el propósito de impulsar el negocio ya formado, recibieron maquinaría para mejorar sus unidades productivas.
Máquinas de coser, inmobiliario para papelería, implementos para taller de mecánica, entre otros, fueron los artículos recibidos.
Benito Pinzón, uno de los beneficiarios, contó que salió desplazado del Catatumbo donde perdió la finca donde vivía, pero convencido de que podía salir adelante, montó en San Luis un asadero de pollo y aseguró que con la cocina integral de cuatro puestos y el congelador de pollos que recibió podrá fortalecer su negocio en el que emplea a tres personas.
Omaira González, secretaria de Posconflicto, manifestó que este proceso no termina con la entrega de maquinaria, sino que se hará una fase de acompañamiento permanente para estas personas.
Así mismo confirmó que para este año se hará una nueva convocatoria para beneficiar a otras personas que han sido víctimas de la guerra.