Detrás de unos grandes lentes naranja y acento nortesantandereano domado, se esconde la fuerte vocación de quien no tuvo otra alternativa que dar un paso al frente, no solo como escritor, sino también como narrador para niños y, porqué no, adultos. Enrique Rojo buscó al caricaturista ‘Matador’ para regalarles a los lectores una historia entrañable.
El escritor pamplonés sorprende, junto al caricaturista en la escena editorial infantil, con su ópera prima ‘Baba y Utu’. Mañana presentarán el libro en la Fiesta del Libro de Cúcuta, a las 10 de la mañana.

¿Qué es ‘Baba y Utu’?
Es la historia de una cocodrila que no puede llorar y de un jaguar que jamás ha sonreído. Ambos se encuentran para resolver, descubriendo el valor de la amistad, sus problemas. Los personajes están inspirados en la cultura ticuna que sobrevive en el Amazonas.
¿Cómo se dio su inmersión en la literatura?
He estado rodeado de libros. Crecí cerca de una biblioteca que tenía la iglesia de El Carmen en Pamplona. Luego mi mamá fue la encargada de la hemeroteca del colegio Provincial, donde estudié. Descubrí entonces tesoros que van desde las novelas de Julio Verne, comics, los cuentos de los hermanos Grimm, revistas de historia, hasta Oscar Wilde. Tuve la suerte de tener un abuelo que me llenaba de enciclopedias y de que mi tío Alejo, que vivía en Cúcuta, me contagiara el placer por la literatura. Tenía, en vacaciones, una especie de club de lectura con mis primos. Nunca imaginé que terminaría estudiando periodismo y luego en el mundo editorial.
¿Pamplona es entonces un punto remoto de inspiración?
Norte de Santander es, sin duda, un faro de cultura en el oriente colombiano. Tenemos una tradición oral que a veces no reconocemos y es importantísima. Hay que tener en cuenta que mi Pamplona fue en esa época una ciudad tranquila, fría y sin las distracciones tecnológicas actuales. Eso estimulaba la lectura, la escritura y la imaginación.
Frases de escritores tan importantes como Daniel Samper Pizano, Juan Gabriel Vásquez o Ricardo Silva acompañan el libro ¿Cómo están ellos involucrados?
Tuve la fortuna de trabajar con estos grandes escritores que admiro y estimo. Podría decirse que soy como el sparring que se arriesga a boxear o el caddie que quiere ser golfista. Ellos, junto con autoras tan valiosas como Yolanda Reyes o María del Sol Peralta, entre otros generosos lectores, me ayudaron muchísimo con sus consejos y su apoyo. Estoy sumamente agradecido por esos comentarios.
El libro no tiene un mes en el mercado y es éxito en ventas. ¿A qué se debe?
Nunca planeé escribir un cuento para niños. Una noche me senté a escribir y salió ‘Baba y Utu’. Creo que esa forma de expresión desinteresada, así como el poder de la historia, lo notó Matador con su primera lectura y afortunadamente quiso sumarse al proyecto al que le apostó Panamericana Editorial. El resultado es un libro con unas ilustraciones preciosas que los papás reconocen de inmediato en la librería y de un entusiasmo de los niños hacia los personajes. Me siento honrado de que ese sea mi primer público.
¿Quién es realmente Enrique Rojo y qué proyecto sigue para él?
Un convencido de la importancia de los libros y de la lectura. Un entusiasta de los contenidos. Enrique Rojo es Andrés Sarmiento Villamizar. Es un heterónimo dedicado especialmente a los niños. Estoy escribiendo una novela y será publicada con mi nombre real, así que quiero pensar que puedo estar en dos universos narrativos diferentes. Espero que Vladdo ilustre el segundo libro de Rojo.
¿Cómo van los índices de lectura?
Mejorando. Hay un esfuerzo mancomunado de entidades gubernamentales, Cámara del Libro, editoriales, librerías, organizaciones de ferias, escritores, entre muchos otros actores, para darle a la lectura la importancia que merece. El libro físico nunca morirá y esto es un estímulo. Debemos trabajar en la calidad de otras formas de expresión como los medios digitales.
¿Un consejo para jóvenes escritores?
Eventos como la Fiesta del Libro son vitales. Los jóvenes pueden conocer de primera mano experiencias de escritores y líderes de opinión que los pueden inspirar. Hay que reflexionar sobre las capacidades que uno tiene, creerse el cuento y buscar una buena guía que potencialice ese talento.
La Opinión
