Su director, Julio García Herreros, recorriendo cada espacio del Centro, diálogo con La Opinión sobre las metas que tiene en esta vigencia.
¿Cómo surgió el Centro de Contenidos?
La iniciativa venía ejecutándose desde hace dos años en alianza del gobierno colombiano con el japonés. En la pasada Fiesta del Libro se materializó el sueño con la dotación de equipos de última tecnología. Las primeras fases del proyecto fueron de capacitación a jóvenes y a productores de contenidos, facilitándoles las herramientas para que fortalecieran su talento y adquirieran los conocimientos necesarios para mejorar. Ahora, los equipos permitirán pasar del audio a lo digital.
¿Hay aceptación en la comunidad?
Si. Se está haciendo un trabajo para ampliar el número de posibles usuarios y darlo a conocer a la mayor cantidad de personas para que lo utilicen como se debe.
¿Qué tipo de trabajos se pueden hacer en el Centro?
Hay diversidad de servicios. Hablo de producción musical, jingles para empresas o grabación de audios. El espacio se puede alquilar para trabajos de larga duración o para programas de televisión. En el centro también se pueden desarrollar talleres de producción y de edición.
¿Eso en cuanto a la visión comercial, y la institucional?
En ese ámbito se busca la generación de contenidos digitales en la zona de frontera. Es decir, que los gestores pongan a hablar a la ciudadanía y sea el pueblo quien hable de sus tradiciones y de su patrimonio.
¿Horarios y costo?
La atención es de lunes a domingo y se inicia con costos muy bajos. La hora de trabajo en el Centro costará $15.000. Sin embargo, todo depende del tipo de trabajo que se va a desarrollar.
¿Cómo este hay otros centros en el país?
Sí, el apoyo del gobierno japonés también llegó a las demás fronteras del país en los departamentos de La Guajira, Cesar, Nariño y Putumayo.
¿Qué otros temas son prioritarios para 2015?
Son varios. Sin embargo, primordial es seguir trabajando por el fortalecimiento institucional del sector cultura, de la mano de las Secretarías de Cultura del departamento y del municipio.
¿Cómo avanza el proyecto del centro de documentación?
Se ejecuta en alianza con la Cámara de Comercio de Cúcuta y será un gran centro de documentación económico y social, cuya política será la de investigar sobre la historia de la región y que los diferentes grupos poblacionales cuenten su historia.
¿Eso va de la mano de la conservación y digitalización de documentos antiguos?
Debemos garantizar desde el punto de vista técnico que el patrimonio se conserve. Contamos con el fondo de autores regionales y el hemerográfico. El material que allí se guarda pasa por un proceso de restauración, conservación y digitalización, para luego ser puesto al servicio de la comunidad en todas las bibliotecas públicas del municipio.
¿Cómo suplen la falta de recursos?
Con la gestión de proyectos bien elaborados y documentados, basados en cifras y conceptos de autores que le dan legalidad a la información que se pone como referencia.
¿Cómo se articulan con las Secretarías de Cultura?
La Biblioteca Pública es una herramienta de operatividad para que ellas cumplan con sus políticas. No pretendemos protagonismos individuales sino que se hagan las cosas bien hechas por el desarrollo del sector cultura.
¿Cuáles son sus unidades de negocio?
Está la parte académica y tenemos la meta de vincular a 1.000 alumnos. Otra unidad son los servicios de cuidado de archivos de empresas, ofrecemos la organización y logística para eventos y el Centro de Producción de Contenidos Culturales.
¿Qué trae de novedoso la Bibliorrueda?
Arrancamos el año reinventando la sala de lectura infantil y la ludoteca. Eso está articulado a la Bibliorrueda, la cual se está rediseñando. Se utilizarán módulos virtuales para que los niños se familiaricen con las nuevas tecnologías.
¿Y el Museo Norte de Santander?
Es un espacio que ha ido ganando espectadores y que tiene una programación permanente. Está abierto de lunes a domingo y próximamente se abrirán nuevas exposiciones.
