El amor entre nosotros murió, hay asco y miedo, fue el tiempo quien nos destrozó o quizá porque nos importó un bledo. Y si logramos repararnos prometo jamás juzgar, porque gracias a este gran dolor aprendí lo que es amar.
El fragmento hace parte del poema: Situación de frontera, de Alexandra Díaz Rodríguez, 17 años.
Ella, integrante de uno de los semilleros de paz de la Fundación Artes Empíricas, representará a Villa del Rosario en la Primera Feria Latinoamericana del Libro, en Cartagena.
Junto con ella viajará a la capital de Bolívar Martha Mora, mujer Cafam Norte de Santander, gestora de paz, poeta y autora del libro El cáliz de mi sangre.
El trabajo de semilleros de paz de Mora, reconocido en el país, está escalando y la formación que imparte a jóvenes como Díaz en la frontera, está permitiendo que las nuevas generaciones de la región adquieran amor por la lectura y la poesía.
“Escribir libera. Empecé escribiendo mensajes cortos para fotos en redes sociales y a Martha le gustó la forma en que hilaba los hechos. Me dio las bases y cuando me di cuenta estaba haciendo poemas”.
En Cartagena la joven y su mentora hablarán de resolución de conflictos en la frontera con Venezuela y del papel que juega la literatura en este proceso.
“A Walter Caicedo, director de la Primera Feria Latinoamericana del Libro, le interesa mucho la visión que como mujeres que vivimos en la frontera podemos dar”, dijo Mora.
La Feria se cumplirá entre el 25 y el 28 de octubre y por gestión de la personera de Villa del Rosario, Marly Zulay Hernández; el alcalde, Pepe Ruiz Paredes, cubrirá el desplazamiento aéreo.
Los escritos de Díaz que dará a conocer a consagrados escritores del interior del país, de Argentina, de Venezuela y de España, giran en torno a la realidad que se vive a uno y otro lado de los puentes internacionales. En ellos se avivan temas como el amor y la amistad.
Desde la fundación Mora también potencia a jóvenes con talento para la danza, las artes plásticas y escénicas. “Trabajamos por grupos y hay líderes como Alexandra que están en capacidad de hacer talleres de lectura y de pintura con niños”.
La fundación tiene cuatro años de labores y la sede está en Villa del Rosario. Uno de los trabajos referentes de Mora son los semilleros de paz que lideró en el Catatumbo, con apoyo de la OEA.
“La misión siempre ha sido la de llegar a donde hay conflictos sociales, educar por medio de las artes y favorecer la recuperación del autoestima”, dijo Mora.
