Se contuvo. Cuando terminó la final del Mundial de Norteamérica, Lionel Messi no lloró. Solo se quedó mirando, con cara atónita, a un punto fijo mientras muchas personas –rivales, compañeros–, llegaban a abrazarlo. Después, se quedó sentado en la cancha del estadio MetLife y, con algo de frustración en el rostro, se quitó los guayos, las medias, las vendas, las canilleras, y se puso en la pose de un adolescente que siente una tristeza que lo supera.
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Después pasó por el “túnel de honor” que hicieron los españoles para recibir la medalla de plata, de manos del presidente de la Fifa, Gianni Infantino, y del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la tarima de premiación.
Luego, cuando se bajó y se puso de pie frente a la tribuna donde cientos de argentinos, con pañuelo en mano, con la camiseta ondeando, gritaban su nombre: “Messi, Messi”. En ese momento se quebró. Lloró unas lágrimas amargas que no pudo contener más. Pensaba, seguro, que se le escapó la opción de un segundo Mundial, pero también en que ese juego, ante España, fue el último de su carrera en el torneo que siempre soñó ganar.
¿Cómo quedó el historial de Lionel Messi en los mundiales?
20 años y un mes después de su debut en los mundiales, Lionel Messi se despidió de la competencia que ganó hace cuatro años, en Qatar 2022. El futbolista argentino jugó su primer partido en las copas del mundo el 16 de junio del 2006, cuando ingresó a la cancha en el partido que su equipo ganó 6-0 a Serbia y Montenegro.
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En aquella oportunidad, la “nueva joya” argentina, que brillaba en el Barcelona después de formarse en La Masía, marcó su primer gol en las Copas del Mundo. El 19 de julio del 2026, dos décadas después, se despidió de los mundiales tras perder la final de Norteamérica 2026, edición en la que buscaba ser bicampeón mundial con su seleccionado nacional.