El número uno del mundo, Novak Djokovic, mejoró sus credenciales sobre arcilla una semana antes de Roland Garros, al obtener un triunfo convincente ayer por 6-4, 6-3 sobre Roger Federer y conseguir su cuarto título en el Masters de Roma.
Djokovic alargó a 22 su racha de triunfos al mostrarse demasiado consistente y rápido para el suizo, que nunca ha conseguido el campeonato en el Foro Itálico en 15 apariciones.
“Fue una gran semana y hoy jugué mi mejor partido”, dijo Djokovic en italiano a la afición. “Siempre es un placer jugar ante Roger y obviamente estoy muy contento. ... Junto con 2011, este es el mejor año de mi carrera. No sé cómo continuar en Roland Garros, pero evidentemente estoy muy confiado. Espero seguir así”.
Djokovic tuvo una devolución espectacular para abrir camino al quiebre decisivo al final del primer set y luego rompió a inicios del segundo parcial.
El partido duró apenas 75 minutos.
“Novak estuvo demasiado fuerte hoy”, comentó Federer.
En la rama femenina, la rusa Maria Sharapova vino de atrás para imponerse a la española Carla Suárez Navarro por 4-6, 7-5 y 6-1 y obtener su tercer título del Masters de Roma.
El triunfo le da a Sharapova la confianza sobre arcilla en su preparación para intentar defender su título en Roland Garros, que inicia el próximo fin de semana.
Hacía mucho calor, pero una vez que la rusa comenzó a achicar la cancha y ser más agresiva ante el servicio de la española, pudo tomar control del partido.
De otro lado, el Abierto de Francia es el único Grand Slam que no ha ganado el serbio, pero entrará a la edición de este año como el principal favorito ante el mal momento de Rafael Nadal.
Djokovic también obtuvo el campeonato en Roma en 2008, 2011 y el año pasado.
Con las temperaturas por encima de los 30 grados Celsius (90 Fahrenheit) en el Foro Itálico, Djokovic ganó la mayoría de los intercambios largos.
El primer set se decidió por unos cuantos puntos. Arriba 5-4, Djokovic consiguió una espectacular devolución de derecha cruzada que cayó justo en la línea para conseguir un punto de rompimiento que capitalizó cuando el revés del suizo se quedó en la red.
