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Economía
Contrabando de productos colombianos aumentó 45% en Táchira
Camiones cargados con artículos de reconocidas tiendas de descuentos de Cúcuta llegan a San Antonio y Ureña, después de cruzar las trochas.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 4 de Febrero de 2021

Los productos colombianos en las calles y comercios de San Cristóbal y otras ciudades del Táchira aumentaron su presencia durante el último año, y se estima que el contrabando que pasa a través de las trochas incrementó 45 % frente a las cantidades que se movían en principios de 2020.

El economista Aldo Contreras, dijo que durante la pandemia, lejos de reducirse, el comercio informal entre Colombia y Venezuela aumentó de forma significativa.

“El intercambio comercial, que había disminuido durante 2019, cayó un 100% desde el inicio de la pandemia por el cierre de los pasos  fronterizos y del sistema de aduanas. Sin embargo, el comercio ilícito se mantiene vigente, y ya no solo se trata del llamado hormigueo, sino de gandolas que pasan repletas de productos de contrabando por las trochas”, enfatizó el experto.

El comercio en Bolívar y Pedro María Ureña ha decrecido un 70%, respecto a la exigua actividad comercial que persistía en la zona antes de la llegada de la COVID-19. “La poca actividad que había en San Antonio y Ureña se vio completamente deprimida”, insistió Contreras. 

Dijo que la situación es el resultado de una multiplicación de las alcabalas en el tramo de 52 kilómetros que une a San Cristóbal con el corredor fronterizo, en donde es posible encontrar más de 20 de estos puntos de control.

Turismo, en picada

Antes de la pandemia, el sector turismo  tenía algo de presencia en los municipios fronterizos y un movimiento importante hacia Norte de Santander, por la conexión que ofrecía el aeropuerto internacional Camilo Daza (Cúcuta) a los venezolanos que buscaban mejor suerte en Colombia u otros países. Hoy esa actividad ha disminuido.

Esto se refleja en la paralización de los vuelos, la baja ocupación del sector hotelero y otros consumos asociados con esta actividad económica, como consumo de alimentos, taxis y mototaxis, entre otros.

Si bien es cierto que siguen llegando venezolanos que pasan por las trochas, y los caminantes que cruzan por estos pasos irregulares hacia Cúcuta y de allí a otros destinos de Colombia y Latinoamérica, no es una migración con alto poder adquisitivo, sino por el contrario, con profundas necesidades económicas y sociales.

“Lo que sí ha crecido en los municipios fronterizos es la economía informal que evidencia un incremento de 60% en San Antonio y Ureña y un 70% en San Cristóbal”, aseguró Contreras.

Agregó que “siete de cada 10 negocios son informales, pues no pagan impuestos, no tienen permisos, ni ninguno de los códigos que permite operar un negocio a la luz de las leyes venezolanas vigentes”.

Otro aspecto a resaltar de la economía en la frontera es que en el Táchira, a raíz de la desaparición del bolívar como moneda circulante, los comerciantes formales empezaron a recibir pago en pesos y el uso de tarjetas débito de bancos colombianos, mientras que en el resto de Venezuela se ha impuesto el uso del dólar como moneda de cambio.
 

La economía informal se incrementó en San Antonio y Ureña. / Foto: La Opinión
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