En Cúcuta y Villa del Rosario, 355 emprendedores recibieron formación en finanzas, manejo de herramientas tecnológicas, acompañamiento psicoemocional y acciones de promoción y sensibilización en temas de género, como la economía del cuidado.
La estrategia fue liderada por Ayuda en Acción, en alianza con la Fundación WWB Colombia y con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) en Colombia, con el fin de impulsar la integración socioeconómica de población migrante y comunidades de acogida.
Lea además: De $30.000 a un negocio exitoso en Cúcuta: 300 emprendedores reciben impulso de iNSpira+
“Aprendí sobre cuál era el punto de equilibrio, cuáles eran las ganancias, al sacar el costo de lo que produzco, cómo competir con otros negocios. Aprendimos sobre el ahorro, los gastos y también trabajamos mucho nuestra parte emocional”, dijo la beneficiaria Lennymar Colina. Es de resaltar que el 85% de los participantes son mujeres.
Para la coordinadora de Ayuda en Acción en Norte de Santander, Angie Colmenares, uno de los principales aportes de esta iniciativa fue generar oportunidades de formación e inversión para que la población migrante y las comunidades de acogida fortalezcan sus medios de vida y encuentren en el emprendimiento una alternativa de estabilización económica.
Destacó las acciones se enmarcaron en el convenio regional Recuperación socioeconómica justa e incluyente de la población venezolana y de acogida en Ecuador, Perú y Colombia, cuyos resultados reflejan el alcance del acompañamiento, pues, a lo largo de las tres cohortes, el 80% de los emprendimientos avanzó en su proceso de aceleración y el 66 % incrementó su base de clientes.
“Además, los negocios registraron un aumento promedio del 106% en sus ingresos, hasta alcanzar una media de 2.800.000 pesos mensuales”, apuntó Colina.
A estos avances se suman otros indicadores de fortalecimiento empresarial: el 54 % de los micronegocios se encuentra formalizado y el 80% incorpora prácticas de sostenibilidad ambiental en sus operaciones, fortaleciendo su participación en el ecosistema empresarial local.
Lea también: José María Chacón Banderas, de cargar tacos de golf a transformar la industria en Cúcuta
Angie Colmenares informó que, en Colombia, la intervención se concentró en Norte de Santander, concretamente en Cúcuta y Villa del Rosario, porque estos municipios figuran entre los principales receptores de población migrante venezolana.
Según datos oficiales del Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos (Gifmm) de 2024, estas ciudades concentran cerca del 60% (unas 198.000 personas) del total de migrantes presentes en el departamento.
¿En qué consiste el programa?
A lo largo de tres años de trabajo se desarrollaron procesos formativos liderados por la Fundación WWB, a través de su programa Yarú Virtual, que permitieron fortalecer a los emprendedores, para potenciar sus habilidades financieras, organizar sus unidades productivas y mejorar su capacidad técnica, con el fin de fortalecer su competitividad en los mercados locales.
Por su parte, Ayuda en Acción ha acompañado el proceso en territorio mediante la entrega de capital semilla a más 110 unidades productivas y con la implementación de estrategias orientadas a acercar a los emprendedores a los servicios empresariales y a la oferta institucional de los gobiernos locales.
Además, ha generado espacios de comercialización que conectan a emprendedores de la periferia con las dinámicas económicas territoriales. Como parte de este proceso, se desarrollaron dos jornadas virtuales de sostenibilidad ambiental, en las que las personas emprendedoras abordaron temas de economía circular, optimización de insumos, reutilización de materiales y gestión de residuos.
Infórmese: Hay un ‘fantasma’ que asusta a Norte de Santander y las demás regiones de Colombia
La directora de Programas de la Fundación WWB Colombia, Johana Urrutia, celebró el cierre del ciclo. “Haber apoyado la formación y el acompañamiento a pequeños negocios en Cúcuta ha sido muy importante. Seguimos contribuyendo a cerrar esas brechas de desigualdad, a la participación económica y al desarrollo de la población migrante”, recalcó.
Para Urrutia, el proceso sirvió para fortalecer las capacidades financieras de la población migrante y mejorar sus ingresos a través de la preparación, el acompañamiento y el crecimiento de estos pequeños negocios en la región.
Aprender a ahorrar, presupuestar y vender
A través de Yarú Virtual, los microempresarios fortalecieron sus conocimientos en educación financiera, digitalización y gestión de negocios. El proceso incluyó asesorías personalizadas sobre costos, fijación de precios, proyección de ventas y planificación financiera, que permitieron construir planes de negocio e inversión adaptados a sus necesidades.
De manera complementaria, el programa presencial Manejo Exitoso del Dinero (MED) promovió habilidades de ahorro, elaboración de presupuestos y acceso a servicios financieros, mediante actividades prácticas y participativas.
En un año, los resultados evidenciaron avances en la gestión de los negocios. El registro de ventas, compras y gastos pasó de 51,1% a 97,2%, mientras que el ingreso promedio por ventas aumentó 86%, de $1.573.357 a $2.929.836. Además, el 93,6% de los emprendedores comenzó a recibir pagos mediante billeteras electrónicas y el 55,8% consolidó el hábito del ahorro.
Yulmeris Silva, emprendedora del sector de belleza, subrayó los conocimientos obtenidos: “me llevo lo más bonito, aprender cómo manejar el negocio. También me llevo el taller de manejo de la IA y el manejo exitoso del dinero, porque aprendí a dividir cuentas y crear contenidos”.
El acompañamiento se complementó con formación en marketing digital, asesoría jurídica, orientación para la formalización y espacios de acercamiento a servicios financieros.
Le puede interesar: Arcilleros de Norte de Santander proponen viviendas ‘Lego’ para damnificados del terremoto
En una feria virtual con Bancolombia, Banco W y Nequi participaron 116 personas, en un ejercicio que permitió identificar que las personas migrantes venezolanas pueden abrir cuentas de ahorro con el Permiso por Protección Temporal (PPT). Sin embargo, aún persisten barreras para acceder a créditos formales.
La tecnología también ocupó un lugar importante. En un taller presencial de inteligencia artificial, con la participación del 88% de las personas activas en Yarú Virtual, se exploraron herramientas como ChatGPT y Canva para crear contenidos y mejorar las estrategias comerciales.
“Tuvimos talleres presenciales, vimos lo que es la inteligencia artificial y el marketing digital, algo muy chévere”, recordó Rafael Ángel Marchena, propietario de Comidas Rápidas Ranchera BBQ.
El bienestar y la salud emocional de las personas emprendedoras también fueron parte del acompañamiento. Por ello, el proyecto implementó estrategias de sensibilización y formación orientadas a reconocer los desafíos personales y familiares que enfrentan quienes buscan sacar adelante sus negocios.
La última cohorte de Yarú Virtual certificó a 94 personas, en su mayoría venezolanos. Esta edición incorporó espacios presenciales de formación especializada, con orientaciones técnicas de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y Colpensiones sobre formalización tributaria y alternativas de protección económica para la vejez, a través del programa Beneficios Económicos Periódicos (BEPS).
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .