Mucho se habla en el mundo y en Colombia de la importancia de generar ideas innovadoras, de crear empresas con impacto social y, principalmente, de transformar a las nuevas generaciones en líderes de estos procesos.
En el país, uno de los ejemplos de emprendimiento más exitosos nació hace cuatro años de la mano de una bogotana que convirtió una necesidad y una problemática social, en su gran oportunidad de negocio.
Aunque la empresa aún es pequeña, la idea desarrollada por Jimena Flórez ha tenido tal impacto que en mayo de este año fue reconocida por el presidente de Estados Unidos Barack Obama, como una de las emprendedoras de Latinoamérica con modelos de negocio innovadores que generan un gran impacto social.
A simple vista el negocio de esta emprendedora es la generación de alimentos saludables a base, por ejemplo, de frutas deshidratadas. Ahora, en un segundo segmento, también le está apostando a la pastelería saludable (brownies quemadores de grasa y pasteles que reducen el colesterol).
Pero su empresa, Crispy Fruits, a la que cataloga como un hijo al que le tiene que dedicar gran parte del tiempo todos los días de la semana, va más allá de eso. Detrás de la generación de sus productos, está toda una estrategia de educación, formación y mejoramiento de la calidad de vida de las personas que dedican su vida a cultivar la tierra: los campesinos.
El punto clave para sacar adelante su empresa, dijo Flórez, durante su visita a Cúcuta para participar en Expogestión Frontera 2015, fue darse cuenta que en el mundo y en Colombia hay una problemática de seguridad alimentaria muy fuerte, donde se desperdician y se pierden un gran porcentaje de alimentos.
“Mi idea de emprendimiento era generar cambios y transformaciones, generando algún efecto positivo (…) Empecé a mirar cómo podríamos trabajar en el campo y como crear modelos de innovación, dando un valor agregado, no como fundación si no como empresa. Esto hizo que empezara a conocer el consumidor de alimentación saludable y darme cuenta que en temas como la práctica de agricultura orgánica y comercio justo no había mucho conocimiento y se necesitaba generar educación”.
El camino no ha sido fácil. El primer paso desarrollado por esta emprendedora fue diseñar un programa educativo que fue aprobado por el Ministerio de Educación y que hoy se está aplicando por una universidad en algunas regiones de Santander.
Hoy, la empresa con mercado en Estados Unidos, Alemania y Australia, trabaja por fortalecer la producción orgánica de calidad en el país, para convertir a los campesinos en proveedores de talla internacional.
Ser empresario es una vocación
Profesional en finanzas y relaciones internacionales, esta bogotana ha construido su camino basada en tres conceptos: constancia, disciplina y paciencia.
Entre los aspectos fundamentales que le han permitido ampliar su forma de ver el mundo y de conocer nuevas prácticas y hábitos de vida, Flórez destaca su experiencia en Alemania y Australia, en donde además conoció profesionales que le han ayudado a cimentar su empresa.
Ser empresario no es fácil, ni se hace de un momento a otro. “Yo voy de arriba para abajo. Esto es una vocación y un estilo de vida, para mantener una empresa se necesita estar trabajando en ella”. Sin embargo, la emprendedora reconoció que se debe encontrar un balance entre el trabajo y lo personal para tener una buena calidad de vida.
“El que quiere ser empresario tiene que generar una personalidad de compromiso y disciplina y cuando se pasa el punto de aprendizaje, que es donde la mayoría cae y desiste, empiezan a llegar los resultados y así se da uno cuenta que no está solo”. Amante de la comida tailandesa y el ejercicio diario, la empresaria dijo que antes que los recursos económicos, lo más importante para empezar una empresa es tener una plan de negocios estructurado, que le de confianza a los clientes y a los proveedores, con un valor innovador muy alto.
El tener una idea tan estructurada fue lo que le permitió a Flórez iniciar su empresa sin dinero, ya que sus primeros negocios los hizo con la confianza generada en los proveedores.
