Cada año en Colombia mueren unas 200.000 personas, de las cuales un gran porcentaje son defunciones imprevistas asociadas a actos de violencia, conflicto armado o accidentes de tráfico, entre otros, lo que impulsa al sector funerario que el año pasado movió $850.600 millones.
Y es que el negocio exequial se alimenta del gasto imprevisto de los servicios funerarios que deben afrontar las familias para dar el último adiós a sus seres queridos y que pueden llegar a oscilar entre $2 y $7 millones, aproximadamente.
“Existen unas 1.700 empresas funerarias en el país, hay 750 cementerios, unos 200 hornos de cremación y más de 42 compañías de previsión exequial”, manifestó Luis Fernando Arango, presidente de la corporación nacional de funerarias Remanso, gremio que congrega a 380 empresas del negocio fúnebre.
A la hora de la verdad, muy pocos se imaginan todos los esfuerzos que conlleva un sepelio. Normalmente, los servicios funerarios se encargan de la misa, la sala de velación, el arreglo del cadáver, el coche fúnebre para el cortejo, los trámites notariales y el alquiler o la compra del cofre, entre otros.
“Los planes básicos también suelen incluir el transporte con cinco vehículos, la preparación del cuerpo, el proceso de inhumación o cremación, el pago de impuestos, las ofrendas florales, los avisos parroquiales o la música, entre otros”, explicó Carlos Alberto Bermúdez, gerente de servicios de la Funeraria San Vicente.
Aunque la tarifa depende de la ciudad, la funeraria y el tipo de servicios escogido, Armando Franco, presidente del comité funerario de Bogotá y Cundinamarca de Fenalco, explicó que en promedio una familia puede llegar a desembolsar por un servicio funerario unos $4 o $5 millones.
Resumen de Agencias
